México.- Cuando el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador estaba en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo defendía a capa y espada.

En septiembre de 1985, antes del temblor fatídico que cimbró a gran parte de México, el tabasqueño llamó al PRI “partido mayoritario, con tradición histórica, ideas, principios y programas de acción”.

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En el artículo “Revolución y Justicia”, escrito en septiembre de 1985 para la Revista de la Universidad, de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, el oriundo de Macuspana llamaba al PRI a frenar el avance de la derecha, representada por el PAN, y para lograrlo, señalaba, se daría sólo si su partido regresaba al programa original de la Revolución Mexicana.

“El regreso al programa original de la Revolución constituye la alternativa para frenar el avance de la derecha. Se ha comprobado históricamente que cuando los gobiernos se vinculan a los intereses mayoritarios la movilización del pueblo en defensa del programa revolucionario es entusiasta; además, en estas circunstancias siempre el Estado y el partido han salido fortalecidos”, indicó.

López Obrador pedía a sus compañeros de partido a reconocer que por los errores de éste habían alentado el avance de lo que llamaba “fuerzas reaccionarias del país”.

“Debemos reconocer que nuestros errores han alentado el avance de las fuerzas reaccionarias del país. En el norte ha ganado terreno el partido que surge en contraposición a la política cardenista (refiriéndose al PAN). Sin embargo, su avance no se debe a la falta de viabilidad del programa revolucionario, sino a las desviaciones sufridas en su aplicación.

“Como paradoja, resulta que donde el gobierno ha fortalecido a los grupos económicos minoritarios es donde mayor éxito ha tenido en la contienda electoral el Partido Acción Nacional. Por ejemplo, en Nuevo León, los industriales han recibido históricamente un trato preferencial en créditos, subsidios, exenciones fiscales y otras prebendas y, a pesar de ello, a la hora de votar lo hacen en contra del Partido de la Revolución”.

Para el entonces joven AMLO, el PRI tenía que hacer una reforma política en la que no sólo se garantizara la participación de todas las corrientes ideológicas, sino que llamaba a reconocer una crisis de credibilidad en la población mexicana sobre el tricolor.