Desde luego, cada quien atiende y defiende sus intereses; en la vida privada es el interés personal y en la vida pública es el interés de la sociedad, de la nación.

En las apariencias y realidades del mundo del corona virus, se trastocan los intereses, las necesidades y los deseos; el gobernante atiende sus intereses personales bajo el ropaje y cobijo de que ese es el interés del pueblo y, por su parte, el gobernado, tiende a cuidarse y cuidar a los demás, porque sabe que así también se cuida él.

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Son cortinas de humo para esconder los intereses reales de cada quien, que poco o nada tienen que ver con los otros, son los otros su apariencia.

Mientras el gobernante está azuzando el morbo político sobre el caso Lozoya, llevando agua a su molino político electoral, ocultando el desastre en la pandemia, la economía y la inseguridad, vende la idea de que así se llegará a un nivel superior contra la corrupción; muestra el avión, lo exhibe como un espectáculo político contra la corrupción del pasado, dice, y no mira lo que le ha costado tenerlo guardado.

Se cuelga medallas en la democracia, diciendo que hoy no es como antes y soslaya que ha querido sepultarla socavando la autonomía del INE.

La mala situación sobre la economía, pretende endosarse al pasado, cuando todo mundo sabe que han sido las malas decisiones de gobierno. Lo mismo ocurre con la inseguridad y violencia criminal, cuando se les protege aduciendo que así se evitan los baños de sangre, aunque estos ocurran en cada confrontación con ellos.
Las obras del gobierno parecen ser más importantes que el pueblo mismo, los recursos que se dirigen hacia ellas, son mayores que los destinados a medicamentos, apoyos hospitalarios para los médicos y enfermeras.

Un tema fuerte es la cuestión de las vacunas, las batallas entre las farmacéuticas y las comunidades de investigación científica en la materia, están a la orden del día.
Sin embargo, se empiezan a perfilar cuestiones de fondo, reales y no aparentes, suponiendo que ya existe la vacuna contra el corona virus, ¿quién las comprará y pagará? Los particulares o los gobiernos, ¿en qué orden se comercializarán? ¿cómo se distribuirán? ¿Quién las aplicará?

¿Habrá consultas patito?

¿O tendrá una relación de jerarquía social? Y entraremos así al juego de las campañas, con premios y castigos según la conveniencia del gobierno, con la idea renovada de los muertos y los responsables, así como se vendió la idea de que los 43 fueron las muertes de Peña, ahora los 43 mil y los homicidios dolosos del crimen organizado, ique suman casi 100 mil, serían los muertos de Andres Manuel?
Estas realidades y apariencias ocurren más a menudo de lo que nos imaginamos.