Tanto que AMLO y sus huestes criticaron y descalificaron los actos de autocomplacencia de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, para terminar haciendo exactamente lo mismo: frente a un auditorio controlado, con muchos estómagos agradecidos y muchas sillas vacías, ayer, domingo 1º de septiembre, el Tirano de Macuspana habló sobre sus supuestos logros al frente de la Presidencia de la República.

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Espectáculo patético que nos da cuenta de que López Obrador ha entrado en la etapa de la senilidad decrépita: parece que ya no controla sus palabras ni sus ideas. En poco tiempo no podrá controlar ni sus esfínteres.

 

Pobre hombre, de verdad se está creyendo el cuento ése de que su acción de gobierno está transformando a México de raíz y para bien.

¡Pamplinas!… la verdad es que vamos de mal en peor.

¡Ah, esa estupidez de que logró separar el poder económico del poder político! En primera eso no se puede hacer, porque ambos poderes van intrínsecamente unidos: resulta notoria, incluso, su mala formación marxistoide en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Reconoce, porque sería el colmo no hacerlo, que su política de seguridad pública es un estrepitoso fracaso: la violencia y los homicidios dolosos van en aumento, los cárteles de la droga están de plácemes, la trata de personas se incrementa gracias a la migración descontrolada, etc. No podía ser de otra manera: un Estado que no sabe hacer uso de su “fuerza legítima” es un Estado débil, blandengue y papanatas.

La Guardia Nacional, pese a lo que diga AMLO, nació para perder: mal integrada, mal preparada, mal gestionada, sólo podrá aportar caos y muertos uniformados. Para colmo, los delincuentes saben que la tienen de gane, porque el Presidentito ha mandado que las Fuerzas Armadas “no repriman al pueblo”.

Además, buena parte de la Guardia Nacional la está empleando AMLO para complacer a Donald Trump. Ignominiosamente, México se ha convertido en el muro de contención que tanto había anunciado Trump: aquí, en México, se quedarán los migrantes que no desea el rubio y, claro está, México cubrirá todos los gastos. ¡Terminamos pagando el muro, tal como lo dijo Trump!

López Obrador, el “furibundo” defensor de la soberanía nacional, no es más que un pobre peón del Presidente de Gringolandia. ¡El entreguismo en su máxima expresión!

 

A cambio de su abyecta sumisión, quizá López Obrador consiga que se firme el tan ansiado T-MEC, que no es otra cosa más que la continuidad del “neoliberal” Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), negociado en su momento por el “neoliberal” Presidente Carlos Salinas de Gortari, a inicios de la era “neoliberal”.

¡Caray, demasiado “neoliberalismo” pese a que el Presidente López Obrador ya había declarado, con cohetes y serpentinas, su extinción de la faz de México!

¿A qué habrá ido Carlos Slim, la semana pasada, a Palacio Nacional? ¿Habrá ido a firmar el acta de defunción del “neoliberalismo” o su certificado de “resurrección”? Jajajajaja…

Continuaremos mañana…

Facebook: Carlos Arturo Baños Lemoine

Twitter: @BanosLemoine