AMLO y los movimientos sociales: el fin de una historia de amor

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Andrés Manuel López Obrador es el presidente más votado de la historia en buena medida porque supo identificar las demandas, exigencias y frustraciones de la población e incorporarlas en un discurso atractivo.

Sin embargo, desde este 1 de diciembre, AMLO ya no puede limitarse señalar los actos de corrupción o las fallas en la estrategia de seguridad. Ahora en él recae la responsabilidad de atender esas demandas y solucionar los problemas públicos del país.

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Lo anterior implica un cambio sustancial en la relación de López Obrador con algunos de los movimientos sociales en los que se apoyó para construir su figura como luchador social.

Van un par de ejemplos:

1.- Durante la campaña, López Obrador utilizó la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa como bandera política, y prometió crear una Comisión de la Verdad para investigar el caso.

Este lunes, ya como presidente, AMLO cumplió su promesa y firmó el decreto en presencia de los padres de los 43.

En el evento, la señora María Martínez Zeferino, madre de uno de los estudiantes desaparecidos, pidió al presidente que le “entregue” a los jóvenes.

¿Qué va a pasar si López Obrador no es capaz de “entregar” los normalistas a sus padres? ¿Cómo reaccionarán los familiares de los 43 si la Comisión de la Verdad no resulta eficaz? ¿Qué pasará si el gobierno de AMLO ofrece una respuesta similar a la versión oficial de la PGR y determina que los normalistas sí fueron víctimas del crimen organizado y no del Estado?

Ahora, la responsabilidad es de López Obrador.

2.- Durante la campaña, el tabasqueño también utilizó como bandera el rechazo a la Reforma Educativa. Dijo que la legislación ofende a los maestros y prometió echar abajo la evaluación docente.

Sin embargo, el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, dijo días antes de la toma de posesión que la propuesta educativa del gobierno de AMLO sí incluirá la evaluación docente, aunque –matizó– sólo como elemento diagnóstico.

De cualquier modo, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación no quedó satisfecha con ese planteamiento y marchó sobre Paseo de la Reforma en pleno día de la toma de protesta de López Obrador.

“No es un día de fiesta, es un día de lucha”, advirtió la CNTE al gobierno entrante.

Ambos casos –el de Iguala y el de la CNTE– son ejemplos de banderas políticas utilizadas por AMLO, y de movimientos sociales afines a su causa durante la campaña presidencial, pero que podrían volverse en su contra si el presidente no soluciona sus demandas.

Y a esos, habrá que sumarle los casos de víctimas de la inseguridad, de la violencia o de la delincuencia que invariablemente habrá durante el sexenio, y que encontrarán el gobierno obradorista al responsable de dar solución a esos problemas.