En Ciencia Política existe una teoría que se llama La Ventana de Overton, en ella se explica que para que un líder pueda implementar sus políticas sin ser castigado electoralmente, éstas deben estar dentro del marco de lo que el público está dispuesto a aceptar. De este modo, si un político quiere establecer unas medidas sobre un tema que se encuentran fuera de esa ventana de lo tolerable, primero tendrá que situarse en una posición más extrema para arrastrar al público hacia ese sector y poder hacer aceptable lo antes inaceptable.

Con base en lo anterior, existe la percepción de que el presidente Andrés Manuel López Obrador, utiliza, en su acción y discurso, un método similar al del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; específicamente el “bullying”, para ver reacciones y después medir las mismas en los sectores o personajes afectados.

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La llamada Cuarta Transformación inició con mucha ilusión, pero con el transcurrir de los días, la decepción va en aumento; específicamente hay dos decisiones que AMLO y su equipo tomaron que molestaron tanto a los actores políticos como a la sociedad.

Uno fue el tema de los superdelegados y otro el recorte presupuestal a las universidades públicas del país, en ambos el político tabasqueño generó una inconformidad generalizada.

Existe la percepción de que el presidente Andrés Manuel López Obrador, utiliza, en su acción y discurso, un método similar al del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; específicamente el “bullying”, para ver reacciones y después medir las mismas en los sectores o personajes afectados.

En el primero, los gobernadores de las distintas entidades federativas, vieron que esta nueva figura política les puede arrebatar su poder y autonomía; mientras que académicos y estudiantes se sintieron defraudados y decepcionados porque AMLO no cumplió su promesa de aportar más recursos a sus respectivos centros educativos.

El caso Trump

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Desde campaña, el mandatario republicano Donald Trump, atacó a los migrantes centroamericanos y mexicanos —los llamó delincuentes, violadores y narcotraficantes—, por ese motivo prometió la construcción de un muro en la frontera sur de la Unión Americana que supuestamente México iba a pagar; esto, claramente, le ayudó a ganar las elecciones de su país. Y sí, uso el bullying y también mentiras.  

Sin embargo, a casi dos años de su mandato no ha podido cumplir dicha promesa y cada vez se ve más difícil que lo pueda lograr. Como consecuencia de ello —aunado a su política racista y proteccionista—, el partido Republicano perdió en los comicios de medio término la Cámara de Representantes, ahora en manos de los Demócratas.

Un gran sector de la sociedad norteamericana ya no cree las mentiras de Trump, inclusive, según The Washington Post desde que arribó a la Casa Blanca hasta el 12 de septiembre de 2018 el magnate pronunció 5 mil mentiras.

El caso AMLO

Con casi tres semanas en la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, ya “mostró el cobre” y también mintió.

Desde campaña, el mandatario republicano Donald Trump, atacó a los migrantes centroamericanos y mexicanos —los llamó delincuentes, violadores y narcotraficantes—, por ese motivo prometió la construcción de un muro en la frontera sur de la Unión Americana que supuestamente México iba a pagar; esto, claramente, le ayudó a ganar las elecciones de su país. Y sí, uso el bullying y también mentiras.  

Con la figura de los delegados federales, AMLO prometió que con ellos se busca reducir la burocracia en el gobierno federal y contar con una persona que coordine los programas sociales en las entidades; pero diferentes gobernadores —como Silvano Aureoles de Michoacán y Enrique Alfaro de Jalisco—, manifestaron que con esta acción el poder Ejecutivo viola el federalismo y soberanía de los estados.

Por otro lado, cuando el nuevo gobierno envió el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2019 a la Cámara de Diputados para su aprobación, algo que alarmó a gran parte de la sociedad fue el recorte presupuestal para las principales universidades de México —UNAM, IPN y UAM— por mil 341 millones de pesos.

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Ante tal decisión, López Obrador, se enfrentó por vez primera, a una desaprobación total por parte de estudiantes, académicos, políticos y gran parte de la sociedad civil. Porque mintió a los ciudadanos que votaron por él, con la esperanza de que cambiaría el trato por parte del gobierno federal hacia las escuelas públicas de nivel superior.

Este escenario obligó a que el presidente de la república admitiera su error y buscará la forma de otorgar los recursos que realmente necesitan las universidades.

Todavía no queda claro si el político tabasqueño se salió con la suya, aunque ya agotó parte de la paciencia y credibilidad que le tienen sus seguidores.