¿Por qué todos los políticos, dirigentes y gobernantes de Morena que antaño combatían la militarización, ahora aplauden que los militares estén hasta en la sopa?

La respuesta es elemental; porque el poder absoluto diluye hasta las más petrificadas convicciones.

-Publicidad-

Y la historia está llena de ejemplos de que el poder absoluto no solo es uno de los más potentes corrosivos sino aquel capaz de diluir hasta los ideales y las convicciones más petrificadas.

Por eso, un poder sin contrapesos –como el de López Obrador en México–, es una poderosa máquina trituradora de principios, cualidades, creencias, virtudes y promesas. 

Valores morales y políticos que a diario son diluidos, evaporados, incinerados y enviados a esa letrina en que se han convertido el partido Morena y “el movimiento” del señor López.

Un gobierno que no premia la capacitación y menos la fortaleza de los ideales y las convicciones, sino que privilegia la incondicionalidad, la lealtad ciega, el servilismo; aplaude a los lacayos y traidores de valores y principios.  

Y está a la vista de todos que en Morena y en el gobierno de Obrador, el “premio mayor” se lo llevan precisamente los lacayos, serviles y sirvientes capaces de las mayores felonías y la más escandalosa traición.

Pero sin duda la mayor deslealtad y la perversidad más lacerante del poder resultó el engaño a los 30 millones de ingenuos que en 2018 creyeron y crearon el mito de López Obrador, esperanzados en un cambio.

Una mudanza en la clase política a la que esos 30 millones de “bobos” encomendaron el destino del país y que terminó –como todos saben–, en una traición, un engaño, una vileza, una infamia y una ofensa histórica.    

Peor aún, aquellos que en un momento defendieron la solidez de sus ideales, convicciones y principios democráticos y humanistas, hoy están fuera de Morena, convertidos en severos críticos del fallido gobierno de AMLO.

Lo más cuestionable, sin embargo, es que al parecer a nadie le importa que los próceres de Morena y del gobierno de AMLO –empezando por el propio López–, se hayan comprometido con la democracia y sus libertades…

A nadie le importa que hayan prometido que su prioridad era sacar a los pobres de su postración…

A nadie le importa que hayan enarbolado la verdad y la honestidad como las más depuradas cualidades de gobierno…

A nadie le importa que se hayan comprometido en la lucha contra el crimen y por el fin de la violencia…

Pero tampoco le importa a nadie que el gobierno de Obrador haya traicionado todo lo que prometió durante décadas…

Y lo peor es que si a López Obrador hoy le estorban las promesas, los valores y principios de campaña, simplemente los cambian, los ignoran y los tira al retrete de su monumental incongruencia.

Así, sin pudor alguno, si ayer López defendía a los más pobres, hoy sacrifica a los más pobres…

Si ayer prometían honestidad valiente, hoy López y su claque son vulgares y cobardes ladrones…

Si ayer defendían la democracia hoy hacen todo por demoler la joven democracia mexicana.

Y el mejor ejemplo, como ya se dijo, es la bandera contra la militarización.

Ayer, todos los líderes, próceres, políticos y simpatizantes de López se movilizaban y cuestionaban la militarización.

Hoy, a una orden del dictador López, los líderes, próceres, políticos y simpatizantes mandaron al caño los argumentos contra la militarización y sin pestañear aplauden la dictadura militar impulsada por Obrador.

Y las pruebas de la incongruencia inundan las redes, empezando por los mensajes de AMLO, de sus más cercanos, los convenencieros “moneros” y, en general, todos los militantes del partido oficial.

TE PUEDE INTERESAR: LA MILITARIZACIÓN VA: APRUEBAN INICIATIVA DE LA GN

Al final de cuentas la conclusión es demoledora.

Les incomodaba la corrupción, porque no eran parte de la corrupción.

Les incomodaba la transa, porque no eran parte de la transa.

Les incomodaba la militarización, porque no eran parte de una eventual dictadura militar.

Les incomodaba el engaño y la mentira, porque no se beneficiaban del engaño y la mentira de Estado.

Sí, la militarización desenmascaró la farsa llamada Morena y le arrebató el bozal a los farsantes de la Cuarta Transformación, empezando por López Obrador.

Se los dije.