Las negociaciones entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) parecen ir para largo, pues la organización de docentes renueva sus exigencias constantemente.

El titular del Ejecutivo se sentó ayer con los representantes de la CNTE en Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Ciudad de México y Guerrero para ahondar en sus solicitudes de una basificación masiva, la asignación de plazas automáticas para normalistas  y la restitución de pagos adeudados. 

Obrador respondió favorablemente a las exigencias de la Coordinadora, pero ésta no garantizó la suspensión de sus plantones y manifestaciones, pues incluso mientras la junta tenía lugar, varios profesores comenzaron un plantón afuera del palacio legislativo de San Lázaro, el recinto que alberga a los diputados.

“El presidente da un plazo de dos meses donde ellos asumirán el pago de sus trabajadores y en los dos meses estaría ya un mecanismo donde la Federación se haga cargo de la nómina en Michoacán”, declaró Genaro Martínez, secretario de organización de la sección 22 en Oaxaca, tras la reunión.

Cabe señalar que esta organización, que surgió en 1979 como un brazo disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), se caracteriza por hacer uso de todos los medios a su disposición para que los lideres políticos cedan a sus requerimientos.

Obrador, en la campaña para la elección presidencial de 2018, se acercó a la Coordinadora prometiendo que apoyaría sus demandas – la principal: derogar la Reforma Educativa – al llegar al poder. Y por eso la CNTE lo respaldó.

Pero ahora que López ya ostenta el cargo por el que luchó tantos años, no ha estado exento de los problemas con aquellos a los que les prometió sus favores: los bloqueos en Michoacán a principios de 2019 fueron el comienzo del conflicto con el grupo sindical.

Pero, ¿el presidente siempre va a doblar las manos ante las peticiones de este grupo? Porque, ¿qué garantiza que la Coordinadora, al ver que su presión sí funciona para que el actual Gobierno apruebe sus exigencias, no va a querer cada vez más cosas?

Ojalá que este no sea un comienzo de una lucha entre Obrador contra el monstruo que construyó.