Como suele ocurrir con frecuencia, la revelación vino de fuera; de las fronteras.

Sí, la confirmación de lo que por años hemos dicho en este espacio: que el de López Obrador es uno de los gobiernos más corruptos del mundo.

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 Y sí, que la corrupción se disparó en México justo con la llegada de AMLO al poder, hasta colocar a nuestro país en el lugar 135 de 139 naciones que son evaluadas en su niel de corrupción y fortaleza del Estado de Derecho.

  Y es que según el ranking del World Justice Project (WJP) –Índice Global de Estado de Derecho–, México está entre los cinco países más corruptos del orbe, junto con Uganda, Camerún, Camboya y el Congo.

 ¿Por qué llegamos a esa tragedia impensable?

  ¿Qué paso con el potente eslogan de “honestidad valiente” que por años pregonó el líder y luego presidente López Obrador?

  La respuesta todos la conocen.

    En efecto, todo fue una mentira ya que López Obrador y su pandilla de ladrones sólo llegaron a eso, a robar.

    Peor aún, el jefe de la banda de ladrones despacha en Palacio Nacional y responde por los apellidos López Obrador.

    Y si dudan que desde hace años aquí advertimos lo que hoy confirma de manera publica el World Justice Project, a continuación dos extractos de Al Tiempo, de 2019 y 2020.  

En la entrega de Al Tiempo del 22 de diciembre de 2019, titulado: “El insulto presidencial y su pandilla de rateros”, así expuse las raterías oficiales.

“¡Es un insulto mayor del presidente y de su pandilla de rateros!

“Y no, no sólo se trata de la grosera “exoneración” de Manuel Bartlett sino del insulto al sentido común, a la ley, a la legalidad que obliga al Estado y, sobre todo, al respeto a la Constitución.

“Pero aún hay algo peor al pisoteo de la legalidad del Estado.

“Nos referimos a la burla de exhibir al presidente López Obrador junto con el pillo de moda, Manuel Bartlett; en compañía del mayor sicario del Estado mexicano, Santiago Nieto –jefe de la Unidad de Inteligencia Fiscalización de Hacienda–, y de la “recaudadora” Rocío Nahle.

“En pocas palabras, “las ratas mayores del gobierno”, junto con “la rata mayor de Palacio”.

“¿Qué significa esa grosera exhibición pública de impunidad y perdón de lo imperdonable?

“Casi nada. Significa la confirmación de que la “cacareada honestidad valiente” del gobierno de López Obrador no fue más que un vulgar recurso retórico “engañabobos” que hoy, en la Navidad de 2019, exhibe su verdadero rostro; el rostro de la ratería, la corrupción, el engaño y la mentira.

“Y es que al mejor estilo mafioso, el mismísimo presidente y su pandilla de rateros se esconden entre valemadrismo social propio de la Navidad para esconder las raterías del mayor de sus ladrones.

“Si, en una suerte de “sabadazo navideño” la estulta titular de la Función Pública “salió con su domingo siete” y confirmó lo que aquí dijimos por meses; limpió de culpas a la rata mayor del gobierno de la 4ta-T, a Manuel Bartlett.

“Y si a pocos importaron los argumentos jurídicos insostenibles de Irma Eréndira Sandoval y menos la violación constitucional al exonerar “a un pillo de siete suelas”, como Bartlett, a otros tantos tampoco les importó el regalo navideño de impunidad.

“Y es que al farsante gobierno de AMLO parece que sólo le importaba esconder la grosera exoneración de Bartlett entre la fiesta navideña y el “Guadalupe-Reyes”; tiempo en el que pocos ponen atención a la transa y a muchos otros “les vale madre” el cochinero del gobierno en turno; una

administración que resultó mucho más corrupta que todas los corruptos gobiernos anteriores.

“Y no solo están las familias de la propia Irma Eréndira Sandoval –sus hermanos y su esposo–, quienes saquean a manos llenas el dinero público, y tampoco la señora Rocío Nahle, que hace jugosos negocios hasta con la familia Salinas.

“No, lo cierto es que según no pocos hombres de negocios –empresarios de primer nivel–, detrás de las miles y miles de adjudicaciones directas del dinero público que gasta el gobierno federal –en obras y servicios–, estarían los hijos del propio López Obrador.

“Es decir, que la supuesta “fábrica de chocolates” de los hijos mayores del presidente, en realidad es una de las más gigantescas fábricas para saquear dinero público.

“En efecto, cada adjudicación directa –del 80 por ciento de los contratos de todo el gobierno federal–, tendría un sobreprecio de 20% que, según las versiones empresariales, exigen y regentean los hijos del presidente.

“En pocas palabras, que con el gobierno de López Obrador estamos viviendo el peor saqueo de la historia de México; un gobierno en donde la orden parece ser “¡agarren todo lo que puedan, mientras puedan!””. (Fin de la cita)

    De suyo, el texto anterior explica por qué México cayó a los últimos lugares globales de corrupción.

    Pero volvimos al tema un año después, el 5 de diciembre del 2020, con la entrega de Al Tiempo titulada: “Rateros y cínicos, la epidemia en Palacio”.

    Así lo dijimos: “Además de la fea costumbre de robar sin freno y sin pudor, en la familia presidencial hacen gala de un cinismo sin parangón.

“El cinismo propio de las dictaduras cuando los tiranos y su prole son pillados en el robo del dinero público; dinero que saquean alegremente, mientras el pueblo carece de empleo, de atención médica, de medicamentos…

“Y es que de nueva cuenta un trabajo periodístico revela las raterías de la familia Obrador –la familia presidencial–, y también de nueva cuenta aparece como respuesta oficial, el cinismo del mismísimo presidente Obrador.

“En esta ocasión, otra vez la empresa de noticias de Carlos Loret de Mola reveló que una prima hermana del presidente, de nombre Felipa Obrador, recibió sin licitar contratos de Pemex por casi 400 millones de pesos. Sí, una pariente del presidente metida en el desfalco de dinero público.

“¿Y cuál fue la respuesta de López Obrador?

“La risa y la descalificación; la misma respuesta que dio López Obrador cuando pillaron a su vocero, Jesús Ramírez, en transas para favorecer con dinero público, mediante empresas fantasma, al diario oficial, regeneración; idéntica respuesta cínica del presidente mexicano cuando los pocos medios críticos recopilan los fracasos del gobierno de AMLO; fracasos como la promesa de que acabarían la violencia, el crimen y las masacres…

“Pero la historia del abuso de poder y de las raterías oficiales por parte de la familia Obrador, vienen de lejos.

“Entre proveedores del gobierno federal existe una queja recurrente de que “Andy López”, el primogénito de AMLO es quien cabildea “los moches” a los empresarios que buscan participar en el gobierno federal.

“Y ay de aquel dueño de empresa que no se someta con el respectivo “moche” que exige Andy, porque es perseguido y señalado por el propio López Obrador, en las “mañaneras”.

“Pero hay más. La “primera línea” de los parientes del presidente no es la única metida al negocio de las transas, los moches y las raterías.

“No, las nueras del presidente, es decir las esposas de sus hermanos, son “ratas grandes” en el desfalco oficial. Y dos casos son emblema.

“El primero, el de Jessica Moreno, esposa de Arturo López Obrador, hermano del presidente, quien fue acusada por la Fiscalía del Estado de Veracruz, por el presunto desvío de 80 millones de pesos, cuando se desempeñaba como Oficial Mayor de la secretaría de Educación del gobierno de Javier Duarte.

“Al momento de presentar la denuncia, Guillermo Mora, Contralor estatal, denunció que para el desfalco se utilizaron 20 empresas fantasma. Sí, la corrupción y la ratería vienen de familia; la familia presidencial.

Pero tampoco es todo. Apenas en mayo de 2020, el Congreso de Tabasco desconoció al cabildo de Macuspana, la tierra natal del presidente.

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“La razón de la desaparición de los poderes municipales obedeció al robo de 225 millones de pesos; ratería en la que aparece presuntamente involucrada la cuñada del presidente, Concepción Falcón.

“Luego de la denuncia pública, igual que ocurrió con todos los casos de corruptelas de su familia, el presidente acusó a los medios de pretender desinformar, cuando lo cierto es que sus parientes son verdaderos pillos.

“Claro, eso sin contar con los negocios sucios de los hijos del presidente, quienes viajan en aviones privados, se atienden en hospitales de lujo en Estados Unidos y en todo el mundo se comportan como jeques, mientras en México miles mueren a causa del mal gobierno de López Obrador”. (Fin de la cita)

¿Es novedad, luego de todo lo anterior, que México esté entre los países más corruptos del mundo?

Se los dije.