La estrategia es vieja.

La conoce a la perfección la llamada izquierda mexicana.

La misma izquierda que hoy gobierna y que, también hoy, parece dispuesta a aplicar esa perversa estrategia contra la población indefensa.

Y es que hoy, a horas del 2 de octubre –a más de medio siglo de la masacre de Tlatelolco–, viviremos la traición de la historia y de la conciencia.

En efecto, las víctimas del 2 de octubre de 1968 –hoy convertidos en poder–, ordenarán que la sociedad sea reprimida, igual que ellos fueron reprimidos, hace más de medio siglo.

¿Es la traición a la historia o la venganza contra la historia?

Si, algo está mal, muy mal.

Pero si tienen dudas, sólo basta ver y escuchar al presidente Obrador, sólo basta ver que lo traicionó la historia y que decidió copiar la perversidad de los entonces presidentes Díaz Ordaz y Echeverría, para seguir sus pasos.

¿Qué significa, por ejemplo, que en el siglo XXI, López Obrador proponga “hacer vallas humanas” contra los vándalos y los violentos, en la conmemoración del 2 de octubre de 1968?

Sí, muchos de los que aquel 2 de octubre de 1968 eran estudiantes y que fueron reprimidos, hoy son parte del gobierno de Obrador y se han propuesto regresar sobre los pasos de aquellos criminales que los masacraron a ellos y a sus compañeros de lucha.

Pero si lo olvidaron, hoy muchos saben que aquel 2 de octubre de 1968, el presidente Gustavo Díaz Ordaz, ordenó a su secretario de Gobernación, Luis Echeverría, enfrentar a mexicanos contra mexicanos.

Echeverría cumplió sin chistar y sembró –en aquel 2 de octubre de 1968–, lo peor de la historia de México; historia de la que hoy, curiosamente, se cuelga López Obrador. 

Pocos años después, en 1971, el presidente Echeverría repitió la experiencia y, de nuevo, sacó a “Los Halcones” –que no eran otra cosa que militares disfrazados de civiles–, para ser lanzados contra los ciudadanos.

Es decir, hoy, igual que hace más de medio siglo, el presidente Obrador pretende enfrentar a ciudadanos contra ciudadanos. Y seguro no serán los halcones, tendrán un nombre propio del “lopismo” pero en los hechos serán lo mismo.

Y es que López Obrador, igual que los criminales Díaz Ordaz y Echeverría pretende confrontar a mexicanos contra mexicanos; Obrador propone hacer “vallas humanas” cuando sabe que esas “vallas humanas” son de policías disfrazados de ciudadanos y que masacrará a aquello que veremos es la confrontación de mexicanos contras mexicanos.

Pero esa perversión tampoco es una novedad en el mundo.

No, la lucha de ciudadanos contra ciudadanos la usaron sátrapas como Hitler, en Alemania; Mussolini, en Italia; Franco, en España; Castro, en Cuba y, sobre todo, Chávez en Venezuela, por citar sólo algunos de los casos más escandalosos.

En la Alemania nazi eran las juventudes, en Italia los camisas negras, en España los descamisados, en Cuba las juventudes rebeldes y en Venezuela los Comandos del Pueblo.

En todos los casos se trató de grupos paramilitares financiados y entrenados desde el propio Estado para reprimir al pueblo; supuestos ciudadanos preocupados por la defensa de otros ciudadanos que, al final, terminan como “comités de salud pública”; como “soplones”, “chivatos” y traidores del pueblo.

Sí, hoy asistimos a un paso fundamental de la instauración de una dictadura como las de Hitler, Mussolini, Castro, Pinochet, Videla

Sí, la propuesta de Obrador para que los ciudadanos se defiendan del crimen, no es más que una decisión fascista y dictatorial para confrontar a mexicanos contra mexicanos.

¿Nos quedaremos callados?

Se los dije, vamos a una dictadura de delatores.

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