Ayer, Andrés Manuel López Obrador llamó al PRI a seguir el camino de Adolfo López Mateos, a quien consideró “un gran presidente de México”.

Al hacerlo, AMLO exaltó a quien fue un gran represor de movimientos sociales y de opositores de izquierda, muchos de cuyos herederos forman parte de Morena.

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Son innumerables los testimonios escritos que existen sobre la represión –con muerte o cárcel– que durante el sexenio de López Mateos sufrieron campesinos, copreros, médicos, agraristas, ferrocarrileros, estudiantes y dirigentes del Partido Comunista, que era la izquierda de entonces.

El caso más grave de represión fue el asesinado del líder agrario Rubén Jaramillo, de su esposa embarazada y de sus tres hijos, el 23 de mayo de 1962 en el estado de Morelos.

AMLO exalta la figuta de López Mateos, el represor de disidentes

Durante el sexenio de López Mateos también fueron encarcelados el líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo y el dirigente del Partido Comunista, Valentín Campa, a quien el presidente López Obrador rindió homenaje el 25 de noviembre del 2019.

Campa fue fundador del Partido Socialista Unificado de México, que al paso del tiempo se convirtió en el PRD, semillero del actual Morena.

Durante el mandato de López Mateos también fueron encarcelados el dirigente magisterial Othón Salazar, y el muralista David Alfaro Siqueiros.

¿Es este el camino que debe retomar el PRI? López Obrador quiere que el PRI haga lo mismo que él hace: regresar a la época más oscura del régimen autoritario anterior al 2000, cuando se alentaba el nacionalismo, se ponían trabas a la inversión privada, se controlaba a los medios y se reprimía