Basándonos en la definición de “aspiración” (Acción y efecto de pretender o desear algún empleo, dignidad u otra cosa -RAE) podemos concluir que, Andrés Manuel López Obrador también es aspiracionista, con la enorme diferencia que, comparado con la mayoría de la gente que pertenece a la clase media. Él, es un aspiracionista sin escrúpulos y enfermizo, o díganme:

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¿Cómo se le puede llamar a alguien durante 12 años persiguió la silla del águila?

¿Cómo se le puede llamar a alguien que viajaba por el mundo promoviéndose como la mejor opción para nuestro país?

¿Cómo se le puede llamar a alguien que de vivir con 200 pesos en la cartera (según) hoy gana más de 100 mil pesos mensuales?

Además ¿No fue una mejora integral para todos los mexicanos lo que prometió a lo largo de 12 años de campaña?

Sí, eso fue exactamente lo que prometió, incluso se atrevió a comparar su proyecto, por cierto, aspiracionista y al mismo tiempo arcaico, con el de las grandes potencias mundiales. Sin embargo, a poco más de dos años de gobierno, además de no haber cumplido con nada de lo antes mencionado, se ha dado cuenta que el aspiracionismo social, en ocasiones, conlleva, presión y crítica de los gobernados, algo que, a él y a su equipo de trabajo, incomoda de sobremanera.

Pero la nula inteligencia emocional del presidente López Obrador, lo ha llevado a explotar públicamente contra aquellos que no están de acuerdo con su metodología de gobierno (en su mayoría de clase media), incluso denostando a aquellos que cuentan con cierto grado de estudios académicos, dejando a la luz los complejos que no le permiten afrontar con objetividad la realidad nacional.

Por lo tanto, viniendo del máximo mandatario mexicano:

El enfrentamiento que, todo parece indicar, busca provocar entre las clases sociales, aunado a su nula capacidad de comprensión y resolución, resultan ser un problema grave para el presente y futuro de México, incluso puede llegar a representar una amenaza a la seguridad nacional, considerando la desestabilización a gran escala que provocaría la consolidación y suma de estos factores.

Las aspiraciones enfermizas de López Obrador ponen en riesgo no sólo las aspiraciones genuinas de la sociedad mexicana, sino sus derechos, porque resulta ser que, lo que él ve como aspiraciones, son derechos humanos y el gobierno que encabeza, está obligado a promoverlos, respetarlos, protegerlos y garantizarlos.

Siempre hay un tuit:

“Es patético ver a EPN en la TV tratando de justificar lo injustificable. Está atrapado en sus propias contradicciones. Mejor que renuncie” [email protected]_

https://twitter.com/lopezobrador_/status/534909304147808257?s=20