No fue ayer, tampoco el año pasado o incluso cuando asumió el poder presidencial.

No, desde que era el más aventajado aspirante presidencial, en todos mis espacios periodísticos dije todo lo que hoy es López Obrador.

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Dije que no era un demócrata.

Dije que acabaría con la democracia mexicana.

Dije que destruiría al país.

Dije que en su gobierno habría más pobres.

Dije que era mentira su discurso contra la violencia.

Dije que se haría aliado del crimen organizado.

Dije que era un engaño el “primero los pobres”.

Dije que no cumpliría ninguna de sus promesas.

Dije que destruiría la división de poderes.

Dije que destruiría el INE.

Dije que destruiría al Congreso ya a La Corte.

Dije que cancelaría la libertad de expresión.

Dije que perseguiría a los periodistas críticos y…

Y, entre muchas otras cosas, dije que López Obrador sería un dictador.

Toda esa crítica documentada y puntual llevó a López y a su verdadera mafia política a la más escandalosa persecución en contra de un critico.

Por eso, en su momento acuñe dos ideas el peligro de la dictadura de AMLO que hoy son más vigentes que nunca.

La primera: “los carniceros de hoy serán las reses de mañana”, en alusión a que en su momento serían sacrificados los que fueron usados para difamar, calumniar y perseguir a Ricardo Alemán.

Y la segunda: “No callan a Ricardo Alemán; en realidad le avisan a todos los medios y los periodistas que serán perseguidos y linchados todos aquellos que se atrevan a disentir del dictador López Obrador”.

Y hoy, muchos de los que me lincharon, de quienes aplaudieron la persecución en mi contra, de aquellos que festejaron que perdí todos los espacios en los que trabajaba; muchos de quienes me llamaron exagerado, delirante y desinformado por decir que López Obrador era un dictador, son linchados, han sido despedidos y hablan de la dictadura de López.

Y es que hoy, viernes 11 de febrero de 2022, ante los mexicanos y frente al mundo entero, el dictador López Obrador apareció desnudo.

Sí, el presidente mexicano al final exhibió sus miserias dictatoriales y confirmó que México dejó de ser una democracia y que, técnicamente es una dictadura, en donde libertades como las de expresión y de prensa han murto, junto con 55 periodistas asesinados en sólo 38 meses de la dictadura “lopista”.

Sí, hoy viernes 11 de febrero del 2022, López Obrador no solo violó la Constitución, sino todas las leyes fiscales y todas las reglas democráticas, para difamar, calumniar y poner en el mayor riesgo al periodista Carlos Loret.

Es decir, que luego de años de simulación, de impostura, de engaños y mentiras, apareció el verdadero López Obrador; “el dictador bananero” que siempre llevó dentro el hoy presidente de México.

Pero frente a la rudeza y la crudeza de la realidad, las interrogantes no pueden ser menos rudas y menos crudas.

¿Qué le pasó y qué le pasa a la sociedad mexicana, que cerró y cierra los ojos frente al retrato de cuerpo completo que siempre nos regaló el dictador López Obrador?

¿Por qué no quisieron ver esa realidad aplastante cientos de académicos, intelectuales, hombres de ciencia, opinadores y periodistas?

¿Qué clase de virus de estulticia atacó a la sociedad mexicana como para haber cerrado los ojos, los oídos y “las entendederas” sobre la bestia de dictador que era y es AMLO?

Sí, la conclusión es aplastante; tenemos el dictador que nos merecemos.

Se los dije.