Poco a poco –entre intelectuales, periodistas, opinadores, empresarios y sobre todo entre la sociedad, en general–, crecen las voces que denuncian, que gritan sobre el riesgo que significa el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para la democracia, en general, y para las instituciones, en particular.

    Primero eran voces aisladas, una de ellas la del periodista Ricardo Alemán, que por años dijo en todos sus espacios lo que hoy dicen preocupados intelectuales como Federico Reyes Heroles.

Durante años, Alemán documentó que López Obrador era un peligro para la democracia; luego probó con hechos que a partir del 1 de julio el presidente electo seguía un ataque sistémico contra las instituciones y que siempre busco instaurar una dictadura en México.

    Alemán culpó de silencio, simulación y complicidad a intelectuales, a periodistas, articulistas, columnistas y opinantes, además de señalar a los concesionarios de la radio y la televisión y a los dueños de los medios.

¿Por qué los señaló de callar y de jugar el juego de la complicidad…?

Porque intelectuales, periodistas, articulistas, columnistas y opinantes –además de hombres de empresa–, se prestaron a la estratagema del nuevo Presidente para acabar con las instituciones.

    Por esa crítica sistémica, el periodista Alemán fue linchado en redes –por instrucciones del propio Andrés Manuel López Obrador–, cuyos esbirros como el columnista de La Jornada, Julio Hernández y Epigmenio Ibarra orquestaron un linchamiento al que gustosos se sumaron intelectuales como Enrique Krauze y empresas como Televisa y Milenio que dieron la cabeza de Alemán a las babeantes jaurías de López Obrador y Morena    

    ¿Y cual fue la respuesta de intelectuales, periodistas, articulistas, columnistas y opinantes; de empresarios mediáticos al linchamiento de Alemán? ¿Qué dijeron partidos, políticos y gobernantes del PAN, PRI y del PRD sobre el linchamiento a Alemán?

    Casi todos vieron alegres el espectáculo y casi todos se sumaron al linchamiento. Lo políticamente correcto era –y sigue siendo–, ver al nuevo gobierno perseguir rabiosamente a sus críticos, destruirlos, y aplaudir.    

    Pero algo empieza a cambiar, para bien.

    En su primera colaboración de 2019 para Excélsior –titulada “Cómplices”, Federico Reyes Heroles ofrece un extraordinario artículo que desnuda la perversidad del nuevo gobierno federal y del presidente Obrador.

    Palabras más, palabras menos, Reyes Heroles dice que intelectuales, periodistas, escritores, medios y ciudadanos, en general, ven pasar frente a sus narices la destrucción de las instituciones y nada hacen y menos dicen.

    Dice el escritor y politólogo que México vive un letargo que puede terminar en la destrucción de las instituciones, en donde la sociedad toda pasa de ser testigos, a cómplices.

    Cuántos periodistas, analistas, intelectuales, columnistas, opinantes; cuancuá medios y dueños de medios, cuancuá políticos y empresarios son testigos de la tragedia; cuántos ml son culpables, guardan silencio de complicidad y prefieren en silencio.

    En buena hora aparecen voces como la de Federico Reyes Heroles, que se suman a la voz del periodista Ricardo Alemán y de otros que –a pesar de las agresiones y presiones lanzadas desde Morena y desde el gobierno de AMLO–, gritan el peligro que corre la democracia mexicana, las instituciones todas, con un presidente como López Obrador.

    Se los dije.