Este martes se registró una tiroteo en una escuela primera de Texas en donde, hasta el momento, 21 personas fueron asesinadas; al mismo tiempo se dio a conocer que 11 personas fueron asesinadas en Celaya, Guanajuato. En este contexto, este miércoles Andrés Manuel López Obrador condenó la masacre de 21 menores en Texas, pero no dijo nada sobre la de México.

Lo que llama la atención de estos hechos es la forma en cómo reaccionan los gobiernos de estos países, ya que por un lado se condena esta masacre, mientras que por otro lado se guarda silencio y se protege a los criminales.

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En un mensaje a la nación, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, condenó el tiroteo que se registró en el Robb Elementary School de la ciudad de Uvalde, Texas.

Aseguró que nunca pensó tener que afrontar este tipo de eventos cuando llegara a la presidencia, por lo cual dijo que se “tenía que actuar” y que era necesario un control de armas para evitar que ocurran masacres en el futuro.

¿Cuándo, en el nombre de Dios, vamos a hacer frente al lobby de las armas? (…) Debemos preguntarnos, cuándo le vamos a hacer frente a los cabilderos de las armas… cuándo haremos lo que se tiene que hacer”, enfatizó el mandatario demócrata.

Mientras que el Gobierno de México, en vez de condenar este hecho violento en Guanajuato protege a los criminales, guarda silencio, no investiga esta balacera, no se  responsabiliza de este hecho y le echa la culpa a otros por su estrategia fallida de seguridad.

¿Y qué ha hecho la 4T para detener las masacres?

 

No hay que olvidar que Andrés Manuel López Obrador aseguró que se acabarían las balaceras una vez que llegara a la Presidencia.

Sin embargo, desde que llegó al poder a finales de 2018 pareciera que los criminales tiene vía libre para seguir asesinado, ya que con la 4T se han elevado los índices de violencia, inseguridad, homicidios y criminalidad; y todo a causa de su fallida política de seguridad basada en “dar abrazos” y en “acusar” a los delincuentes con sus mamás.

Además, la semana pasada, aseguró que su gobierno defiende a los delincuentes bajo el pretexto de que “son humanos” y que se debían proteger sus derechos.

Este mensaje revela la enorme indiferencia que tiene AMLO con todas las familias que han sido víctimas de algún crimen y asesinato.

En cambio el dictador criminal de Palacio Nacional está más preocupado en que no le digan “Chapo” al narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, que se haya liberado a su hijo Ovidio Guzmán López y que siga haciendo pactos con los grupos criminales para que le ayuden a infundir miedo y a mantener su dictadura represora y movimiento corrupto.

Con información de CNN y Reporte Índigo