La ruina moral del presidente López Obrador –y de su pandilla–, quedó exhibida de cuerpo completo.

Y es que a punto de cumplir un año en el gobierno y ante el fracaso en todos los frentes, el huésped de Palacio ordenó una campaña de desprestigio, difamación, odio y calumnias  –ejecutada por su vocero, Jesús Ramírez–, contra la familia Le Barón.

Dicho de otro modo; ahora resulta que López Obrador elevó a nivel de política pública el odio, la calumnia, la difamación y el desprestigio de quienes lo critican o disienten de su fracasado gobierno.

Pero no solo fue ordenada una campaña de linchamiento y odio contra las víctimas del terrorismo criminal; contra la familia Le Barón, sino que se utiliza dinero público para financiar a las rabiosas jaurías babeantes de bots que llevaron a nivel de tendencia la persecución contra los Le Barón.

Y es que, como saben, la siembra de odio consistió en acusar a los Le Barón de “traidores a las patria”, de “vende patria”, de “extranjeros indeseables”, de “enemigos de México” y hasta de “enemigos del presiente”, por citar algunas de las expresiones de odio vertidas en las redes por millones de bots a sueldo.

Es decir, que la comunidad menonita que fue masacrada por las bandas del crimen organizado, hoy fue victimizada por segunda ocasión a través de las redes sociales y por órdenes del propio presidente mexicano, López Obrador.

Ya sólo falta ver nuevos actos violentos contra los Le Barón, a causa de la siembra de odio por parte del mismísimo presidente. Y es que igual que ha ocurrido contra los periodistas, el presidente es el principal responsable de presuntos nuevas agresiones contra los Le Barón.

Y vale recordar –por eso mismo–, que organismos internacionales, como la ONU, han llegado a la conclusión de que en aquellos países en los que se cometen genocidios, primero existe una siembra de odio contra comunidades hermanas; primero se estimula la división y la confrontación entre hermanos y el siguiente paso el el genocidio.

¿Le apuesta López Obrador a que la familia Le Barón sea de nueva cuenta atacada? ¿Será que el presidente mexicano pretende avalar la masacre contra los Le Barón, al estimular el odio en su contra?

Y si no es así, obliga seguir preguntando. ¿Por qué, entonces, ordenó el presidente el nuevo linchamiento contra los Le Barón, si lo que busca es la paz; si pregona que abrazos antes que balazos; si López Obrador de dice humanista y hasta pregona el respeto cristiano?

Lo cierto es que la desesperación oficial –por la montaña de fracasos del gobierno de AMLO–, empieza a empujar a la pandilla lopista a extremos de estulticia; a acciones irracionales que pueden desencadenar nuevos masacres; crímenes de Estado ordenados y estimulados desde Palacio donde despacha y duerme el tirano mexicano.

Lo ridículo del tema, sin embargo, es que si bien desde el gobierno de Obrador se diseñó una campaña de odio contra los Le Barón –por proponer al gobierno de Estados Unidos que el crimen organizado sea definido como terrorismo–, no son muchos los mexicanos que ignoran que el primero en proponer la teoría del terrorismo fue el gobierno de México, el mismísimo López Obrador.

¿Lo dudan?

  Basta recordar que luego de la más reciente masacre contra mexicanos en El Paso, Texas, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, exigió al gobierno de Trump que ese ataque fuera considerado como terrorismo.

Hoy, el presidente norteamericano responde con la misma piedra y entonces el gobierno de México se escandaliza y se dice agraviado.

Por lo pronto, el presidente Obrador nos regala un retrato, de cuerpo completo, de que el humanismo y el cristianismo que pregona, también son mentira; lo suyo es la miseria humana.

Se los dije.