AL TIEMPO

Si existía alguna duda de que López Obrador no es el presidente de todos los mexicanos, sino que sólo representa a su pandilla de lacayos, esa duda quedó despejada al inicio del fin de semana.

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En efecto, de manera autoritaria, unilateral, sin ningún soporte técnico y sin el menor tacto político, Obrador decidió modificar las especificaciones de La Presa el Zapotillo con lo que, de manera literal, deja sin agua a León, Guanajuato, la ciudad más próspera de esa entidad de el Bajío.

¿Y por qué la venganza de López contra leoneses, en particular y guanajuatenses, en general?

¡Poca cosa…!

Porque AMLO busca imponer un “castigo ejemplar” a los habitantes de León, una vez que en junio pasado votaron contra el candidato de Morena a la alcaldía, al consentido de Palacio, Ricardo Sheffield, a quien de nueva cuenta el dictador designó titular de la Profeco.

Pero no es todo.

Resulta que Guanajuato, como muchos saben, es una entidad gobernada desde hace décadas por el PAN, lo que la ha convertido en bastión de los azules y, por tanto, uno de los objetivos a combatir por López Obrador.

Además, Guanajuato, junto con Querétaro, son las entidades más prósperas del centro del país y una región en donde Morena y su pandilla mafiosa no han logrado sentar sus reales.

Y por si fuera poco, el grupo político que gobierna Guanajuato jugará un papel importante en la próxima renovación de la dirigencia nacional del PAN.

Por todas esas razones el tirano de Palacio intenta debilitar al gobierno de Guanajuato, frente a sus ciudadanos.

Sí, por orden presidencial, la ciudad de León se quedará sin agua, para que sus habitantes entiendan quién manda y aprendan a votar por Morena.

Por lo pronto, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez, difundió un comunicado en el que lamenta la decisión unilateral de Obrador y solicita audiencia con el dictador para exponer el abuso cometido.

Así lo explica: “El gobierno de Guanajuato lamenta la decisión unilateral del gobierno federal, de no tomar en cuenta a los ciudadanos leoneses ante el anuncio de dejar fuera del proyecto de El Zapotillo a la ciudad de León.

“Por ello, la administración estatal solicitó una audiencia con el presidente Andrés Manuel López Obrador y funcionarios de Conagua para exponer y analizar las implicaciones sociales y económicas que tendrá ésta decisión para las familias del municipio de León”.

Y es que, en su momento, tanto el municipio de León, como el gobierno de Guanajuato realizaron inversiones en la obra de El Zapotillo, precisamente como parte de la urgente necesidad de llevar agua a esa zona del país.

Sin embargo, el pasado sábado –y luego de uno de los clásicos montajes del dictador de Palacio–, un magnánimo AMLO dijo haber escuchado a la población aledaña al embalse de El Zapotillo y anunciò que la cortina de la prensa será mucho más baja de lo proyectado.

¿La razón?

Que con esa modificación no sería necesario dejar bajo el agua a comunidades inconformes.

Pero la realidad es una venganza política del rencoroso presidente.

¿Por qué?

Porque al reducir el tamaño de la cortina de la prensa se reduce la capacidad de captación de agua y, por tanto, el líquido no podrá ser compartido a los habitantes de León.

Así las decisiones rencorosas de un presidente que no gobierna para todos sino que utiliza el poder federal para “castigar” a sus adversarios políticos.

Comportamiento vengativo idéntico al expresado frente a gobiernos que no se muestran lacayos, como los de Tamaulipas y Michoacán.

Sí, queda claro que el de López Obrador no es un gobierno para los mexicanos, sino un gobierno para serviles y aplaudidores del tirano.

Se los dije, López es un dictador.