Cerrando el año 2020, la humanidad ha enfrentado un año difícil, complejo y trágico, mirando de frente con gran Resiliencia, no hay otra opción, para sobrevivir y avanzar, más aún ante las crisis que se viven en México, de salud, inseguridad, económica e ingobernabilidad; con pleno impacto social, familiar y personal.

Hemos insistido en que [email protected] 130 millones de [email protected], requieren 130 millones de vacunas, el doble si es en doble dosis. Habrá quienes por diversos motivos no las demanden ni las necesiten. Sin embargo, el horizonte es de 130 millones de mexicanos/vacunas. La Planeación estratégica debe partir de esos números y en caso de no ser utilizadas, compartirlas con otros países menos afortunados.

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La logística del tiempo y el espacio va en paralelo a la compra, la productividad, la entrega, la distribución y su aplicación. No entender y no atender las múltiples situaciones, amén de la irresponsabilidad es una negligencia criminal. Lo que está en juego es la vida de las personas, ese número trágico que los contagios y muertes por la pandemia o la inseguridad no perdonan ineptitudes.

La retórica gubernamental se cae con facilidad ante lo difícil de la situación. La sociedad no puede aceptarlo como si nada. Las apariencias de fortalezas, eficacia, eficiencia o efectividades chocan con una realidad, que muestra la estructuralidad cotidiana de la crisis, que duda de sus procesos; que cuestiona el pensamiento único y cada vez más rechaza el discurso del odio, de un poder que pretende dividir en extremos opuestos la totalidad social.

El descobijo gubernamental y la falta de Planeación estratégica, han colocado a la sociedad en estado de indefensión.

De ahí la necesidad y posibilidad realista de la resiliencia, de esa oportunidad de superar las dificultades trágicas acumuladas en el 2020. La resiliencia es un grito de ayuda, a la vez que representa la posible oportunidad de superar los traumas sociopolíticos del mundo, de avanzar en una dialéctica hegeliana del reconocimiento, para ir reconstruyendo la conciencia social y tomando acciones que devuelvan una normalidad de lo cotidiano, con responsabilidad y compromiso humano, social, planetarios.

Una resiliencia que no dependa de la voluntad gubernamental, sino que afirme la decisión de lo social y fortalezca al individuo y su entorno.

Eso esperamos que venga junto con el 2021, que vivirá las pruebas a superar por toda la humanidad, por cada uno de nosotros, armémonos de resiliencia, hagamos resiliencia y busquemos una resiliencia adecuada para bien de todos. Felices fiestas y no bajemos la guardia, mantengamos la sana distancia, usemos cubre bocas y mejoremos nuestra higiene personal y del entorno, así avanzamos en la resiliencia social.

Aprovecho para agradecer la oportunidad que Contrapeso Diario nos brinda, a [email protected] sus [email protected] lectores, a su equipo directivo y de apoyo. Gracias a [email protected] Abrazo fuerte.