Mensaje a la nación

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En los mensajes a la nación de diversos actores políticos, observamos la tensión entre el ser y el no ser, el querer ser y el no poder ser, en el hombre, las ideas y los hechos. Diluir lo tóxico para ver lo intenso, mágico, místico, bajo el olor del incienso-copal de los dioses o demonios que andan sueltos.

Los marinos experimentados de ayer y ahora, trazan su ubicación o rutas con las estrellas en el firmamento. Hoy analizamos discursos y observamos hechos para saber el rumbo político, para constatar la consistencia del decir, hacer o pensar de los animales políticos.

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El ya presidente López Obrador es muy visible y hasta predecible. Tiene un discurso rutinario que adopta a la situación. Actúa bajo la guía de Joan Sebastian al pretender cambiar los nombres de las cosas y los hechos; provoca confusión e incertidumbre para alcanzar sus fines. No cuestiono que hable de una cuarta transformación y se equipare con los héroes y la historia de Mexico, pero es un poco excesivo, aunque él puede adjetivar su gobierno como quiera, a una inicial alternancia lo eleva con la confusa idea de pretender un cambio de régimen, cuando apenas inicia un gobierno; tampoco estoy cierto de que el pueblo sabio le haya mandatado dichos cambios.

Sin duda, en la elección hubo diversas causas por las que obtuvo una votación impresionante, pero ganar una elección no te da un saber para gobernar o para tener la razón en todo lo que se te ocurra. Es un riesgo que debe atender con cuidado. Si bien el voto premia o castiga, hay quienes te votan por simpatía, hartazgo o diversión pero eso no te da saber político para gobernar. No coinciden fundamento y motivo en la elección y en las decisiones de gobierno.

Es claro que el hombre evoluciona, así el candidato dieciochavo debe transformarse en el gobernante adulto que se requiere.

No es sano que la figura del candidato -con un discurso doble, de odio, coraje y encono que divide- esté por encima del presidente -que requiere un discurso conciliador, de suma y unidad, que convoque a caminar juntos.

La campaña política y todo lo que implicó ya terminó, no puede dominar el horizonte del buen gobierno. Con que cumpla y trabaje por lo que prometió, se hará suficiente por el pueblo.

Así, el mensaje en la toma de protesta y el que dio en el zócalo, tienen altibajos, espectro de luces y sombras, aunque perfilan lo que el gobernante puede ser. Nadie quiere caminos de incertidumbre ni mucho menos la pobreza como destino.

El divide y gobierna o domina estuvo manifiesto groseramente. Hay que ser prudentes y ello no significa que se pierda la verdad o la franqueza. El respeto construye, el indulto divide y la confianza se diluye.

En un afán de diagnosticar, atribuye al neoliberalismo, antes era la mafia del poder ahora es un historicismo selectivo, los males de los otros y lo contrasta con lo bueno que encarna.

Él quiere ser presente y estar en todo, una concentración excesiva de poder, un culto a la personalidad y así, donar un futuro a la posteridad revolucionaria. Pero su discurso nos lleva al pasado, a un polígamo dador de todo, a los años del echeverrismo.

Para él su propuesta es como el rey Midas, todo lo que toques o digas será renovador, transformador, auténtico, verdadero, nuevo, limpio, puro, libre y mejor, lo de los otros es malo en todo y un atentado al interés popular.

Todo se circunscribe a corrupción y austeridad. Al eliminar la corrupción y aplicar la austeridad republicana que anuncia, se impulsará el desarrollo nacional.

Hay confusiones en los alcances y límites de los términos, las palabras expresan la claridad y precisión de las ideas de lo que deseamos construir. No es una jerga política para el consumo diverso, es la visión del mundo, realista o mágico que puede devenir una ideología anti política.

El mensaje del presidente López junto a sus charlas mañaneras entra en una pedagogía del oprimido que quiere expresar lo que mira, el qué de su gobierno. Están pendientes los cómo, con qué, cuándo y quiénes y del tiempo y el espacio apenas suspiros. Sigamos la ruta de navegación, veamos lo mejor del paisaje.