México.- A dos años del sismo del 19 de septiembre de 2017 que azotó a México, es increíble cuánto han cambiado las cosas y no precisamente “para bien”, por una parte damnificados aún pelean el apoyo por parte de la actual administración para recuperar su patrimonio y por otra, la misma gente que había mostrado tanta unión el día del terremoto; es la misma que ahora se ha polarizado por un discurso político encabezado por el presidente Andrés manuel López Obrador, quien logró dividir a la sociedad en “chairos y fifís”.

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#FuerzaMéxico

Aún cuando AMLO reconoce que ha polarizado a la sociedad, es importante mencionar que no siempre ha sido así, pues quienes vivieron el sismo en 2017 recordarán que ni color de la piel, ni estatus económico, ni ideología política fue impedimento para unirse y crear la Fuerza México, un movimiento que a través de redes sociales, la gente se comunicaba para llevar víveres, medicamentos, comida y hasta para remover escombros a las zonas que más lo necesitaban.

Un gran ejemplo de México Unido, los ciclistas brigadistas durante el sismo jugaron un gran papel de unión, pues fueron los encargados de transportar rápidamente y sin estorbar, todo lo necesario a zonas que necesitaban ayuda.

Perros, personas de otros países, soldados, organizaciones civiles, jóvenes, etc, formaron una gran red humana de ayuda para cualquier persona que lo necesitara, pues realmente demostraron ser un México Unido, sin importar ser «chairo o fifí».

Ante esto, es increíble cómo una persona llegó al ejecutivo no para sanar lo que el 2017 le dejó a México, si no para abrir más las grietas que con gran esfuerzo “el pueblo” trataba de unir.

Chairos contra Fifís hoy en día potencian su odio pues no han recibido un discurso “de paz” por la representación máxima de nuestro gobierno; Andrés Manuel López Obrador ¿pacificador o destructor de México? 

MR