El Tren Maya provocará un ecocidio en el sureste del país. Las consultas populares del presidente Andrés Manuel López Obrador son simulaciones. Y la Guardia Nacional perpetuará la militarización de la seguridad, tan criticada a los dos gobiernos anteriores.

Todo eso ya lo sabíamos.

La novedad es que ahora lo dijo un interlocutor al que el presidente no puede tachar de “fifí”, “neofascista”, “mezquino”, “canalla” o “minoría rapaz”.

Se trata del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), uno de los movimientos más representativos de la izquierda no partidista de México, conformado por integrantes de los pueblos originarios más marginados del país.

A lo largo de los últimos 18 años, el EZLN ha sido el único interlocutor capaz de contrarrestar el discurso de AMLO y exhibir las contradicciones de su proyecto político.

Primero, en 2001, los zapatistas acusaron al entonces jefe de Gobierno capitalino de ser uno de los personajes involucrados en el incumplimiento del Acuerdo de San Andrés.

Con ese antecedente, en 2006, el EZLN llamó a no votar por López Obrador, quien años después reconoció que el “boicot” zapatista influyó en el resultado de su primer intento por llegar al poder.

Luego, en su segundo intento por alcanzar la presidencia, AMLO acudió a Chiapas a “extender su mano” a los zapatistas “en señal de respeto y reconciliación”. Como respuesta, el subcomandante Marcos se limitó a referirse al tabasqueño como “uno de los tres bribones que habrán de disputarse el trono sobre los escombros de México”. Además, criticó la cercanía de Obrador con Arturo Núñez, señalado como presunto autor intelectual de la masacre de Acteal.

Finalmente, en 2018, cuando López Obrador alcanzó el poder, el EZLN descartó tajantemente un acuerdo con la supuesta izquierda partidista: “Podrán cambiar el capataz, los mayordomos o los caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo”, sentenció en un pronunciamiento

Además, los zapatistas recordaron que AMLO incluyó en su gabinete a Esteban Moctezuma, ex secretario de Gobernación con Ernesto Zedillo, y a quien se acusa de operar una traición para aniquilar al movimiento: “Mal hacen quienes se autodenominan ´el cambio verdadero` al arrancar con mentiras calumnias y amenazas […]. Están repitiendo los usos y costumbres de quienes dicen haber quitado del gobierno”, reclamó el subcomandante Moisés a través de una misiva.

Ahora, en la conmemoración del 25 aniversario de su levantamiento, el EZLN se posicionó en contra del “proyecto de destrucción” que significa el Tren Maya. Y de paso. exhibió la simulación en las consultas de López Obrador, tanto “al pueblo” como a “la madre Tierra.

“Aunque consulten a miles y millones no nos vamos a rendir. Aunque consulten a su chingada madre no nos vamos a doblegar”, aseguraron los zapatistas, al tiempo que calificaron a la Guardia nacional como una “fuerza represiva” a la que sólo se le ha cambiado el nombre “para no decir Ejército”.

¿Será el EZLN el contrapeso necesario para detener el proyecto ecocida del gobierno?