Luego de la penosa exhibición pública de ayer lunes –en cadena nacional–, quedó claro que la secretaria de Energía, Rocio Nahle y el titular de Pemex, Octavio Romero, nada tienen que hacer en el gabinete presidencial.

Eso, sin contar con las penosas reuniones privadas –en México y en Nueva York–, ante “tiburones” de la inversión energética, en donde los respresentantes y enviados mexicanos de la paraestatal, de Hacienda y Energía, hicieron el ridículo del mundo.

No solo son ignorantes de los temas de energía sino que, incluso, no hablan inglés, lo que los dejó en calidad de bobos.

Y, claro, sin contar con el fracaso mostrado luego de la crisis de gasolinas que llega a dos semanas y en la aparecen en calidad de floreros –y nada han podido hacer–, la señora Nahle y el señor Romero.

En corrillos energéticos se dice que el director de Pemex y el titular de la secretaría de Energía se llama –en los dos casos–, Andrés Manuel López Obrador.

Y si existe duda de que Nahle y Romero son figuras decotativas, basta ver el video –motivo de memes y parodias en todos los tonos–, en donde la jefa de gobierno de Morena, Claudia Sheinbaum explica la situación del desabasto en la capital del país, acompañada del director de Pemex, quien nunca dice nada, no abrió la boca y sólo sirvió de florero, literal.

Por todo eso, no son pocos los que suponen, imaginan o creen que de un momento a otro se podrían anunciar relevos en los dos cargos estratégicos.

Y es que, como sabe, la mañana de ayer, durante la conferencia diaria del presidente Obrador, los periodistas cuestionaron sobre el tema recurrente del desabasto de gasolina. Los dos aludidos, la señora Nahle y el señor Romero, hicieron el ridículo.

La titular de Energía dijo no llevar a la mano los datos que todos querían saber; si el gobierno de México compró o no menos conbustible en diciembre y enero.

El dato era fundamenal para saber si el gobierno mentía sobre las razones del desabasto o si los medios –nacionales y extrajeros–, habían engañado a sus audiencias.

Al final resultó cierto que se compró menos gasolinas. Peor aún, otros medios confirmaron –según datos oficiales–, que cuando el gobierno de Obrador decidió iniciar la estrategia contra el robo de combustible, las reservas de gasolina estaban casi en cero, de lo que en su momento nada informaron ni el director de Pemex y menos la titular de Energía.

Lo cierto es que ya resulta urgente –apenas a 46 días de iniciado el nuevo gobierno–, que sean relevados de sus cargos los dos principales responsables de la crisis de desabasto que tiene paralizado al país y que, según parece, va para largo.

¿Hasta cuando, Presidente? ¿O seguirá pagando los platos rotos?

Se los dije.