En casi 40 años de ejercicio periodístico hemos sido críticos de presidentes como Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña.

Y si dudan puede acudir a las hemerotecas de diarios como Unomásuno, La Jornada, El Universal, Excélsior y Milenio, entre muchos otros.

Al mismo tiempo fuimos críticos de candidatos presidenciales como Luis Donando Colosio, Francisco Labastida, Roberto Madrazo y López Obrador, entre otros.

En efecto, la crítica a Obrador ocupó cientos de columnas, pero no más que la crítica a Roberto Madrazo, a Diego Fernández y a Cárdenas.

Sin embargo, con ningún candidato y con ningún presidente la censura y la persecución habían sido de tal brutaliad como lo fueron en el caso de López Obrador.

Para los que no saben, la crítica es un genero periodístico fundamental en democracia. La crítica en una sociedad es algo así como el termómetro que permite medir la salud democrática.

Y la demolición de la crítica –y por consecuencia de la democracia–, la pudimos ver –fuimos testigos–, en la Cuba de Castro, en la Nicaragua de Ortega y en la Venezuela de Chávez.

Por eso durante mas de una década siempre dijimos que ese político simpático, bonachón y risueño, llamado Andrés y motejado como “El Peje”, era un peligro para México.

Por eso, durante más de una década –en medio de la risa de muchos y el sarcasmo de otros–, siempre dijimos que Obrador era un peligro no sólo para México y para los mexicanos, sino para la democracia toda.

Dijimos que Obrador perseguiría a los críticos, que acabaría con las instituciones y que su principal objetivo sería la reelección.

“¡Estas loco…!”, decían amigos periodistas, que ya no lo son, e intelectuales reputados, que también se fueron.

Desde hace casi 35 años, cuando arrancó el Itinerario Político–, el cierre de esa columna fue “Al tiempo”. Y es que el tiempo manda.

El 10 de mayo de 2018 sufrimos el mayor ataque cibernético que registra la historia contra un periodista. Lacayos de AMLO nos difamaron y calumniaron a placer, con la ayuda de poderosas granjas de bots.

Entonces dijimos lo siguiente, en la columna de despedida de Milenio.

“Detrás del linchamiento en mi contra está la mano de Morena –lo hemos probado–, el partido más interesado en callar nuestra voz y la de todos aquellos que han advertido sobre el peligro que significa para la democracia la eventual llegada al poder de Morena.

“Lo preocupante del caso es que los incitadores al linchamiento en mi contra son los mismos que se dicen de izquierda; aquellos que en los años 60, 70 y 80 cuestionaban –por ejemplo–, el golpe a Excélsior, a El Día; los que gritaban contra la “prensa vendida”; los que acusaban a los gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, de represores, censores y violadores de la libertad de expresión, del derecho a disentir y a criticar.

“Y es que aquellos que lincharon a Ricardo Alemán, que pidieron su cabeza en la plaza pública, que a tuitazos exigieron su despido de Televisa, de Canal 11 y de Milenio, son los modernos Torquemada, los nuevos Díaz Ordaz, la versión moderna de Luis Echeverría

“En el fondo, los que lincharon a Ricardo Alemán le avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos en un gobierno de Morena; el que se atreva a disentir será linchado. Y desde hoy muchos ya les temen.

“Pero hoy pueden presionar para que Ricardo Alemán sea despedido de todos los medios posibles, pero en el fondo van contra las libertades fundamentales de todos los ciudadanos. No callan a Ricardo Alemán –al que no callarán–; cancelas las libertades y la democracia mexicana toda.

“Y si hoy nos difamaron y calumniaron, si fueron capaces de un montaje monstruoso como el que hizo recular a Televisa y puso en peligro la marcha de Milenio –por las presiones de dentro y fuera–, mañana será cualquier otro crítico de Morena y pasado mañana será tal o cual medio, empresa o institución mediática. Las experiencias cubana y venezolana, entre otras, nada han enseñado.  

“Hoy habrá fiesta en Morena, festejarán que Ricardo Alemán pierde otro espacio gracias a su exitoso linchamiento, gracias a que desde el alba empezó la persecución de los críticos y la aniquilación de la crítica.

“Y habrá fiesta en redacciones y entre colegas que brindarán por la victoria del odio y la intriga en los polarizados tiempos electorales.

“¡Que siga la fiesta…! ¡Total, los carniceros de hoy serán las reses de mañana!

“Al tiempo”.

Y, en efecto, el tiempo poner a cada quien su lugar. ¿Teníamos o no razón? ¿Qué dicen los carniceros que hoy son reses sacrificadas?

Se los dije