La mayoría de los millennials poco o nada saben de la historia y del papel que en ella y en la construcción de la democracia mexicana jugaron periodistas como Julio Scherer García, el mítico director de Excélsior y fundador del semanario Proceso.

Junto con muchos otros “Julio” –como lo conocían coloquialmente los periodistas de los años 60, 70 y 80 de siglo pasado–, enfrentó desde las filas del periodismo a algunos de los más autoritarios gobiernos del siglo pasado; a los de Díaz Ordaz, Luis Echeverría y López Portillo.

Exhibió, desde el viejo Excélsior, la matanza de estudiantes en Tlatelolco –a manos de guardias blancas y del Ejército, en 1968–, y el no menos trágico golpe a estudiantes en San Cosme, en 1971.

Fue víctima del golpe de Estado lanzado por el gobierno de Echeverría contra el diario Excélsior, de donde salió para fundar el semanario Proceso, en donde vivió en carne propia el “no les pago para que me peguen”, de otro López, el entonces populista, López Portillo.

En el Excélsior de Julio Scherer García y en el semanario Proceso, escribieron algunas de las plumas más brillantes que empujaron el fin del partido único, de la dictadura perfecta, del partido de Estado y promovieron la pluralidad del Congreso, la división de poderes y la alternancia en los tres órdenes de gobierno; municipal, estatal y federal.

         Julio Scherer García era implacable contra los servidores públicos mentirosos, no se diga contra los presidentes; no perdonaba los ataques a la prensa libre y a los medios, fue enemigo de la censura por parte del poder y menos aceptaba la simulación y el engaño desde las instituciones del Estado.

El respeto a la máxima norma constitucional –por parte del poder, en cualquiera de sus acepciones–, ameritaban profundos reportajes y severos cuestionamientos, mientras que el enriquecimiento ilícito, la violación al Estado laico eran fustigados desde el semanario de Scherer.

La historia de los golpes de Estado en el sur del Continente y el encumbramiento de dictadores y sátrapas las conocimos los mexicanos gracias al periodismo de Julio Scherer, enemigo como pocos de la concentración del poder en un solo hombre.

¿Qué habría escrito Julio Scherer García y qué reportajes habría ordenado sobre un presidente autoritario, nada democrático, dictador y que aspira a la concentración total del poder, como López Obrador?

¿Qué habría respondido Scherer García al ya mítico “si se pasan ya saben lo que ocurre”, de AMLO, frente al “no les pago para que me peguen”, de López Portillo?

¿Cuál habría sido la postura de Scherer, ante el insulto de “prensa fifí”, que a diario le lanza AMLO a sus críticos?

¿Julio Scherer García habría actuado igual de sumiso ante el poder del dictador Obrador, como lo hizo Carlos Payan, el director histórico de La Jornada? ¿Julio Scherer habría actuado igual de sumiso que los dueños de Milenio, de Excélsior de hoy; igual de sumiso que Televisa y Azteca?

¿Qué habría dicho, que habría escrito, qué reportajes habría ordenado ante una aberración como la del “memorándum” de AMLO, con el que quiere violentar la constitución y las leyes educativas?

¿Qué habría cuestionado del fin de la democracia, del regreso del partido único, del partido de Estado, de las mentiras reiteradas de AMLO, de la muerte del NAIM…?

   Y vale la preguntar porque uno de los “hombres mas cercanos” al presidente Obrador se llama Julio Scherer Ibarra, es apoderado legal de la Presidencia e hijo del mítico periodista.

Se los dije.

(Por vacaciones, la columna Al Tiempo regresa el lunes 22 de abril)