Llamó mucho la atención que, ayer por la mañana, los coordinadores de todos los grupos parlamentarios en el Senado anunciaran que por unanimidad se aprobarían las leyes secundarias de la Guardia Nacional.

Lo anterior fue visto como otro triunfo del senador Ricardo Monreal, quien apenas la semana pasada había dicho que no estaban dispuestos -en su partido- a hacer uso de la aplanadora, por lo que esperarían que todos los acuerdos estuvieran “planchados” con la oposición, para poder votar las reglamentarias de la polémica guardia.

Ese gesto fue bien recibido por no pocos legisladores del PRD, PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, quienes a su vez reconocieron al senador zacatecano en el pleno durante la aprobación, con 114 a favor y una abstención, de dichas leyes.

Sin embargo, lo cuestionable respecto a esta discusión fueron las prisas con las que algunos trámites legislativos se llevaron a cabo. Y es que no importó que los encargados de los documentos básicos tuvieran cinco días para revisarlos; aún así, vimos errores por ejemplo en algunos numerales como en la Ley de Guardia Nacional.

Pero no solo eso, una vez aprobadas las secundarias, se anunció que la Secretaría de Servicios Parlamentarios revisaría las faltas mencionadas y que, de ser necesario, haría los cambios correspondientes.

La pregunta es, ¿qué necesidad tienen de mostrarse como primerizos o improvisados si tuvieron el tiempo suficiente de entregar un proyecto pulcro y digno de la discusión que se estaba llevando a cabo?

Pero no todo es improvisación y prisas. Ahora que estas leyes van a la Cámara de Diputados, por un lado, los efectos de la buena negociación se vieron en las concesiones que se le hizo a la oposición por parte de la nueva mayoría. Un ejemplo es el tema del mando civil y los controles a los elementos que conformarán ese nuevo cuerpo de seguridad.

Además, dentro de la Ley de la Guardia Nacional se contempla que el poder legislativo pueda fungir como vigilante del buen actuar de dicha corporación, y se estableció que habrá presentación de informes y comparecencias ante el Congreso. Veremos si eso se cumple y sirve de algo.

En los próximo días se podrán analizar a detalle cada una de esas leyes, mientras tanto, algunas organizaciones de la sociedad civil dijeron que se quedaron con un sabor agridulce en esta discusión, ya que la promesa del parlamento abierto se quedó solo en eso, una simple promesa.

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Gobierno complaciente. También se discutirán en las próximas semanas las leyes secundarias de la nueva reforma educativa. No son pocos los especialistas que aseguran que las reuniones del presidente con la CNTE y el SNTE, en estos días, son para que esos grupos de poder elijan a la carta los beneficios que tendrán y que en algunos casos les devolverán, tal y como se los prometieron en campaña. Y, como ha sucedido desde que se comenzó a discutir, muchos preguntan: ¿y el futuro de los niños?

Hoy recordamos a Sergio Pitol, quien escribió en su texto Conrad, Marlow, Kurtz, precisamente sobre el novelista polaco y su regreso del Congo que «esa experiencia creó en Conrad la convicción de que al ser humano se le presentan sólo dos opciones: adherirse al mal o soportar estoicamente la desdicha».