Nueve diputados perredistas tuvieron una epifanía y descubrieron que el Sol Azteca “ha perdido el rumbo”, por lo que decidieron abandonar sus filas.

Lerdos, los legisladores apenas se dieron cuenta que el PRD pactó con el PRI en 2012 al firmar el Pacto por México. Y recién ahora notaron que en la elección presidencial del año pasado el partido prefirió impulsar a un panista como Ricardo Anaya, en lugar de postular un candidato propio.

Lástima para el PRD que los legisladores en cuestión no se dieron cuenta de ello antes de hacerse de candidaturas en el pasado proceso electoral y llegar a sus curules de la mano de tan “desvirtuado” partido.

Sin embargo, la “buena noticia” para el PRD es que el episodio de este martes no representa pérdidas significativas más allá del golpe mediático.

El perredismo no perdió cuadros relevantes ni ideólogos destacados, sino lastres políticos.

La desbandada estuvo encabezada por el hasta hace unas horas coordinador de los diputados amarillos Ricardo Gallardo Cardona, quien ha sido acusado por el delito de delincuencia organizada.

Gallardo aumentó su patrimonio de forma inexplicable durante su paso por la alcaldía de Soledad de Graciano Sánchez, San Luis Potosí. Él y su padre, quien fue alcalde del mismo municipio, pasaron de tener una empresa avícola endeudada a poseer 30 propiedades por un valor de 120 millones de pesos.

Además, otra de las caras más visibles que dejan al PRD es la del diputado Mauricio Toledo, quien apenas la semana pasada fue exhibido en una grabación donde se ventila que en sus tiempos como jefe delegacional en Coyoacán cobraba “diezmos” a los trabajadores de la demarcación.

Así que perredistas ejemplares, no eran.

Por otro lado, aritméticamente, la nueva desbandada restó al PRD casi a la mitad de los integrantes de su bancada. De los 19 que tenía, ya sólo le quedan 10.

Sin embargo, el peso del grupo parlamentario no se ve reducido en términos prácticos, dado que los nueve legisladores que supuestamente serán “independientes” para tener “libertad de votación”, ya se habían alineado con Morena.

De hecho, muchos de los “perredistas arrepentidos” votaron junto con el bloque obradorista en temas clave como la Guardia Nacional o la llamada “Ley Taibo”.

Es decir, el PRD tampoco pierde los votos de estos diputados, porque en realidad ya no los tenía.

Si acaso, lo más doloroso para el Sol Azteca es la confirmación de que no sólo ha dejado de ser una fuerza política con peso en el Congreso y en los estados –le quedan sólo 10 diputados, cinco senadores y un gobernador–, sino que además ha dejado de ser una opción lucrativa para muchos de sus otrora caciques.