Sí, lo digo duro y quedito por el maravilloso hecho de ser ciudadana mexicana con deberes y también derechos. Y los voy a hacer valer, esa es mi misión.

Por eso hoy lo hago valer, me expreso  libremente.

Siempre he sido crítica de esa doble moral con pérdida de memoria a corto o largo plazo, según convenga a los intereses personales de todos aquellos que en gobiernos pasados crucificaron con tanto encono sus decisiones y acciones (sean buenas o malas), pero siguen siendo descalificadas, aún no superan que ahora gobiernan ellos.

Tal parece que en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no existe esa mínima posibilidad, tener un gramo de humildad, criterio y objetividad para dar el reconocimiento o mérito a los buenos resultados. Lo suyo, lo suyo es denostar, calumniar, confrontar, dividir con discursos incendiarios y enconosos, polarizar y lograr que esa sed de venganza que aún no supera contagiarla a sus simpatizantes para que linchen a todo aquel que con trabajo, estudios y esfuerzo viva cómodamente y busque el progreso.

Es evidente que eso a él le molesta, le enferma, no lo soporta (aunque sus vástagos vivan con todos esos privilegios, claro está, sin trabajar). Quizá de ahí venga esa frustración, pues bien sabemos que los hijos son nuestro reflejo, no.

El punto es que ha logrado que sus simpatizantes se contagien (como era el plan), y ahora por si solos, sigan sus instintos de odio, frustración, venganza y actúen como el presidente quiere, linchando a todo aquel que no comulgue con ellos, aplican la de ¿están conmigo o contra de mi?. Claro ejemplo fue la manifestación de esos “inconformes improvisados” fuera de la SCJN, confundiendo el automóvil con el de algún ministro o ministra y agrediéndolo. Pero tal parece que los que pagan a esos “indignados” no hicieron bien su trabajo y cometieron dos graves errores. Evidenciar su estupidez al pretender agredir a un ministro y finalmente “agredir” a quien no debían, esto al final de cuentas es delicado y muy lamentable, pues pone la violencia como principal mandamiento para AMLO y sus simpatizantes. Ejercer violencia y confrontar son parte de sus estatutos. Aplica para los que no se cuadran con el presidente.

Nuestro presidente es muy claro en sus homilías matutinas, el señor quiere el poder absoluto y está dispuesto a utilizar a su pueblo como carne de cañón sin importarle que hayan enfrentamientos, e incluso intentos de linchamientos y hasta muertitos, con tal de lograr su objetivo junto con sus cómplices, su “gabinete”, tener el poder absoluto a costa de los ciudadanos mexicanos, de quienes votaron y creyeron en él, a costa de las instituciones y traicionando esos principios, ideales que alguna vez tuvo: ser el mejor presidente de México. Pero ahora puedo estar segura que ya se desvanecieron y ahora se convirtieron en arrogancia, venganza y soberbia. Les quiero decir que desde lo mas profundo de mi ser, deseo equivocarme por mi bien, el de los míos y de todos los mexicanos que queremos progresar haciendo el bien y siendo gran ejemplo para nuestros hijos, para que así ellos puedan triunfar en un un país donde predomine la democracia, libertad, progreso y sea gobernado con inteligencia, sabiduría, humildad y no con ignorancia y soberbia.

Con todo respeto les digo, somos mexicanos, no venezolanos.

¡Porque quiero, porque puedo y porque me da la gana, deseo que le vaya bien a México y a los mexicanos!

Si, ese es mi deseo.

Espero que nuestro presidente tenga la altura e inteligencia para gobernar con honestidad, cumpliendo y respetando nuestra Constitucion, y no violándola para poder cumplir su objetivo, el poder absoluto. Deseo que gobierne con la plena convicción de hacer prosperar en este maravilloso país.

México es más grande que cualquier sueño guajiro de ser un rey ambicioso tuerto en un pueblo de ciegos. Esperemos que solo quede en eso, en un simple sueño guajiro.

Pero también es responsabilidad de los mexicanos ser una oposición congruente, objetiva y sana para marcar agenda y evidenciar arbitrariedades del gobierno actual, exigiendo un mejor país sin un ambiente de encono y resentimientos.

Pregúntate por favor.

¿Qué tipo de país queremos para los nuestros?