Morena presentó en el Senado una iniciativa para ampliar el número de integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de 11 a 16 integrantes, con lo que se ha despertado la suspicacia de que esta propuesta tiene el objetivo de anular a la SCJN como contrapeso del Poder Ejecutivo. El máximo Tribunal y el Senado son, por ahora, los únicos contrapesos reales en la nueva configuración del poder en México.

Hace unas semanas fueron electos Yazmín Esquivel y José Luis González como nuevos integrantes de la SCJN, ambos fueron propuestos por el presidente y duramente criticados por su cercanía a él. De prosperar la iniciativa de Morena, el titular del ejecutivo tendría que proponer 5 ternas para elegir igual número de nuevos ministras y ministros, para un total de 7, y uno más en 2021 cuando concluya el periodo del actual ministro Fernando Franco. Para entonces el presidente habría propuesto a la mitad de los integrantes de la Corte, en un hecho inédito en la historia reciente de México.

Con el argumento del combate a la corrupción, se pretende crear una tercera Sala al interior de la SCJN especializada en materia anticorrupción que, como las otras dos, se integraría por 5 ministras o ministros, elevando el número total de integrantes a 16, lo que además incrementa el número necesario para la declaratoria general de inconstitucionalidad de 8 a 11 votos, es decir, con 6 votos se podría bloquear cualquier intento para declarar inconstitucional una reforma a una ley, constitución local o a la CPEUM.

En lugar de utilizar en todo su potencial al Sistema Nacional Anticorrupción que ya existe y contempla sanciones a servidores públicos y entes privados que cometan actos de corrupción, el partido en el poder busca crear un artificio que aparente combatir mejor los casos de corrupción pero, en el fondo, busca anular a la Suprema Corte como contrapeso de poder y hacer aun más fuerte la omnipresencia presidencial. No se justifica el crecimiento burocrático en el Poder Judicial a no ser que sea el precio por controlar las decisiones del máximo tribunal del país.

La división de poderes en un sistema democrático y republicano tiene por espíritu el que no haya excesos en el ejercicio de las funciones del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, para eso existen los pesos y contrapesos entre ellos mismos. El resultado del pasado 1 de Julio dejó al Poder Judicial como uno de los pocos contrapesos reales para ser garante del orden constitucional, por lo que hoy más que nunca es imprescindible su independencia ante tal concentración de poder del titular del Poder Ejecutivo.

La propuesta de Morena deberá ser discutida y valorada en el Senado y, como se trata de una reforma constitucional, requiere el voto de una parte de la oposición para concretarse, tarea que cada vez se vuelve más difícil como se ve respecto en el tema de la revocación de mandato que ya no será discutida en este período ordinario que concluye el próximo 30 de abril. Veremos si la suspicacia en torno a la iniciativa de modificación de la Suprema Corte se justifica o no.

Juan Zepeda, Senador de la República