La gran paradoja de la Guardia Nacional está entre lo que esperan los mexicanos, incluido el presidente y lo que podrá hacer realmente. El saber y el poder corren en una línea paralela por lo que difícilmente pueden tener contacto.

Hay más, uno es el deseo de abatir la inseguridad y otro es el hecho que la realidad impone. Una la querencia de sociedad y gobierno y otra la de los criminales. Uno es el discurso presidencial de que va disminuyendo la inseguridad o mejor que la seguridad se va logrando y otros los datos reales, sobre todo cuando hay registros de homicidios dolosos de diciembre a mayo entre 17,300 y 17,400, con un promedio diario de 95 a 95.6 homicidios. El primer trimestre de enero a marzo del presente año, fue considerado el más violento y cargado de homicidios desde que inició el registro de datos en 1997. Otra lo es que está en proceso de aprobación la Ley sobre la Guardia Nacional mientras que ya está operando en la práctica.

El presidente López ha señalado como causas de la inseguridad a la corrupción, como el problema central, junto con la falta de oportunidades de empleo, bienestar, crecimiento y desarrollo en los lugares con mayor delincuencia y violencia.

La propuesta presidencial ha sido una supuesta nueva estrategia de seguridad pública, con la creación de la Guardia Nacional como el eje central de la lucha contra la delincuencia. Hay otros elementos que la complementan, la idea de evitar la confrontación, una amnistía de facto, contra los grupos criminales, oportunidades para que cambien de giro y precisamente una idea de seguridad humana como prioridad para desarrollar la seguridad pública y enfrentar la inseguridad, que sustituya la seguridad nacional.

Es una posición fuerte, que no está plenamente desarrollada y que el presidente induce a su auditorio en sus comentarios mañaneros.

La Junta de Coordinación Política de la Cámara de Senadores ha aprobado por consenso de sus fracciones parlamentarias la Ley sobre la Guardia Nacional y, seguramente, ocurrirá lo mismo con las otras leyes relacionadas que tienen que ver con el uso de la fuerza, la de registro de detenidos y la que actualiza al Sistema Nacional de Seguridad Pública.

El proceso legislativo de creación de la Guardia Nacional ha sido ríspido en algunos momentos. Desde los señalamientos en contra de las fuerzas armadas, hechos por el propio presidente, hasta las opiniones en contra de la supuesta militarización de la seguridad pública.

Con las reformas constitucionales, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 26 de marzo del presente año, en donde se estableció la Guardia Nacional como una institución policial de orden y carácter civil, adscrita a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Es así como la Guardia Nacional se formará y capacitará para realizar la función de seguridad pública a cargo de la Federación; se regirá por una doctrina policial fundada en el servicio a la sociedad, la disciplina, el espero a los derechos humanos, al imperio de la ley, al mando superior y a la perspectiva de género. Tareas a lograr en corto tiempo.

Conforme a la reciente reforma constitucional, el presidente puede disponer la incorporación de las policías militar, naval y federal, pero también de cualquier elemento de las fuerzas armadas para la Guardia Nacional o la seguridad pública.

La iniciativa de Ley sobre la Guardia Nacional, cuasi aprobada en el congreso, ha otorgado la función de investigación (de inteligencia y preventiva) y la persecución de delitos a la Guardia Nacional, otrora monopolio del Ministerio Público, si bien este órgano mantendrá el predominio.

Mucho de lo supuestamente nuevo de esta Ley sobre la Guardia Nacional ya estaba en la derogada Ley de seguridad interior, ha cambiado un poco que antes el sujeto ejecutor eran las fuerzas armadas y ahora será la Guardia Nacional. Esto puede ser un riesgo o una oportunidad dependiendo de los actores y la posición que tengan. Se mantiene el mando civil en el Secretario de Seguridad y Participación Ciudadana y el mando operativo en un Comandante que proviene de las fuerzas armadas. Finalmente, la naturaleza de este nuevo cuerpo policial, ya no fuerza armada, se clasifica como Policía de Combate o de Armas y Tácticas Especiales (SWAT, por sus siglas en inglés), compatible con la estructura jerárquica del Comandante, capitán, mayor, teniente y jefe de la policía , más comunes de la policía mexicana. Las coordinaciones regionales son las áreas geográficas en donde habrá de desplegarse en el territorio nacional.

Sólo se espera que sean completados e integrados los recursos humanos, económicos y mobiliarios para su mayor participación en contra de la delincuencia. Así las cosas, la Guardia Nacional va.