La semana pasada hablábamos de lo molesto, que resulta escuchar nuestros errores en boca de otros; y sin embargo es necesario. Así mismo, resulta frustrante cuando pedimos alguna opinión y la respuesta no corresponde a lo que esperábamos. Cuando necesitamos un consejo o asesoría recurrimos a un experto porque ha estudiado el tema, o bien ya pasó esa experiencia. Digamos que queremos comprar un teléfono nuevo y queremos uno que se ve muy bien, pero no sabemos mucho de la marca. Recurrimos a un experto para que nos dé pros y contras de varios modelos. Resulta que la marca y el modelo en especial que deseamos ha tenido muchas fallas. No nos recomiendan comprar ese modelo. ¡Qué mala noticia!. Sentimos como un balde de agua fría en la cabeza. La opinión experta no coincide con nuestros planes. Desafortunadamente, no solemos experimentar en cabeza ajena y hacemos oídos sordos a la voz de la experiencia, para arrepentirnos al poco tiempo, porque todo aquello que nos dijeron resultó ser cierto.

Una de las principales cualidades de un líder es saber pedir y escuchar a los expertos para la toma efectiva de decisiones.  Parece fácil pero no lo es, ni para el que da el consejo, ni para quién lo solicita. Se requiere una amplia dosis de inteligencia emocional; para ambas partes, pero sobre todo, para él que lo pide; y no siempre la tenemos. Hablo de primera mano, hace unos años pedí un consejo a un hombre sabio; no le hice caso y hoy, no solo valoro esas sabías palabras, sino que me arrepiento de no haberlas seguido. Sé que mi vida sería más fácil si en ese momento hubiera podido hacer caso del consejo, soltar el agravio y seguir adelante.

Los expertos explican que las principales causas para esta sordera (podríamos llamarla necedad, como en mi caso). Para empezar hay que reconocer que necesitamos ayuda (nada fácil) y después buscar a las personas adecuadas que pueden orientarnos, cosa que tampoco es fácil. Una vez que logramos las dos anteriores es indispensable dejar a un lado nuestra actitud defensiva ante la opinión del otro y escuchar desapasionadamente su propuesta. De lo contrario, no tiene sentido buscar orientación. Otro obstáculo es buscar a una persona cuya opinión sea honesta y neutral, ya que de nada sirve pedir consejo a quienes sabemos nos van a decir lo que queremos escuchar. Generalmente, buscar a una persona que ha logrado solucionar una situación similar es un buen referente, pero no es garantía así que hay que estar abiertos que a que un buen consejo puede llegar de quien sea en cualquier momento.

Tomar decisiones no es fácil, por ello hay que informarnos y asesorarnos antes de hacerlo. Más difícil aún el aceptar los consejos de expertos. Pero hacer oídos sordos a su experiencia es meterse en la boca del lobo. Ya sea para uno mismo, una empresa o un país.

Buen miércoles a todos.

@FernandaT

Para leer más sobre el arte de dar y recibir un consejo: https://hbr.org/2015/01/the-art-of-giving-and-receiving-advice