Al final de la mañanera de ayer, martes 7 de mayo, dijo el presidente, me quiebro pero no me doblo.

Un pequeño dislate que queda en sus registros psicoanalíticos. No lo doblaron pero sí lo quebraron, quién o quiénes? En qué y cómo? Ahí queda para el inconsciente de lo político.

La doblez presidencial sigue vigente, tanto en las mañaneras, como en las vespertinas y las nocturnas; y a la vista de todos, el discurso reciente es un boomerang, en donde los dichos presidenciales que dirige contra sus adversarios regresan como práctica común en su gobierno. Esto es, sigue mirando la paja ajena y olvida la viga en el propio, como ocurrió con el cerro que no vieron en el aeropuerto de Santa Lucía.

Se insiste en que las actitudes, acciones y prácticas del gobierno actual son diferentes a los gobiernos anteriores. Hay diferencia? No, nada, salvo su insistente repetición de que los otros hicieron mal las cosas y él las está haciendo bien y requetebién. Sin que medie evidencia alguna más que sus dichos.

La dos planes, los dos discursos, la doble personalidad presidencial, del candidato eterno y el presidente incipiente. De los dos discursos, de odio y de unión, de los dos planes de desarrollo, el de él y el de quién sabe de Hacienda dicen. Hay que actuar como lo hizo Kennedy en la crisis de los misiles, dejar hacer y dejar pasar lo bueno, ignorar lo malo. Quitarle el gorgojo al frijol, bueno al Plan.

El presidente puede alegar que él trabaja desde las 6 de la mañana todos los días y, que mantiene contacto con todos los mexicanos en sus mañaneras, lo cual puede ser un autoengaño. Los resultados ante su hiperactivismo retórico son nulos, ni la violencia disminuye, ni se acaba la delincuencia y los homicidios y secuestros van a la alza, incluyendo el huachicol. La guardia nacional será reactiva y no preventiva, grave cosa.

Dice que él respeta a todos, a la libertad de expresión, a sus opositores, que es bienvenida la crítica, pero un día sí y otro también se la pasa defenestrando sin evidencia alguna, a sus críticos y a sus colaboradores que osan proponer ideas distintas.

Ello ya había ocurrido en algunos documentos relacionados con la seguridad pública y ahora ya llegó al PND.

El fanatismo gubernamental es grave, los enemigos y todo lo que ocurre en y por los demás, que no sea yo o idea mía, aunque lo tome prestado o plagiado después, no es bueno, no está bien y es corrupto.

Ni la historia, ni los pensadores clásicos se salvan, al no pensar conforme lo que dice él están mal.

Esperemos que rectifique, para bien de la patria y de su salud física y mental, para que cumpla lo que prometió: que al primer día de su gobierno se acababa la delincuencia, que el neoliberalismo ya no existe, que se acaba la pobreza, que vamos a crecer en la economía al seis por ciento, aunque se enojen los que saben de ello, aunque las cifras del INEGI digan otra cosa, él y sólo él tiene otras cifras que, desde luego son mejores y verdaderas.

Así es que el único contrapeso que queda es la realidad o los mercados o ese grupo de mujeres y hombres libres que han marchado este domingo, para inconformarse en contra de acciones del gobierno actual, en varias plazas del país incluyendo la Cd. de México.