México. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha lanzado a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) y a la fuerza aeronaval de la Marina a una de las operaciones de mayor peso en su sexenio, al ordenar el despliegue de 20 aeronaves con capacidades de espionaje, vigilancia nocturna y ataque, a la caza de las organizaciones dedicadas a la extracción ilegal de combustible.

Las 14 aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana y 6 de la Secretaría vigilan las 24 horas del día las principales vías de distribución de Pemex que sufren sabotajes y ordeña: los focos rojos son los tramos Tuxpan-Azcapotzalco, Tuxpan-Tula y Tula Salamanca (estados de Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Querétaro)  que juegan un papel estratégico en el abastecimiento de Ciudad de México y su área conurbada.

El general brigadier Mario Arturo Fuentes Guevara, jefe de la Sección Tercera (Operaciones) de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), manifestó que es la primera vez que el gobierno de México realiza un esfuerzo aéreo de este tipo, exclusivamente para recorrer los ductos y frenar la proliferación de tomas clandestinas.

Sin embargo, este despliegue de unidades, así como la inversión extra que conlleva el uso de tropas comienza a dar resultados poco certeros.

Dos semanas después del evento ocurrido en tlahuelilpan, se registró una explosión en un ducto de Pemex en el municipio de San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo, a un costado de la carretera Pachuca-Actopan, cerca de la comunidad de El Durazno.

Al respecto el gobernador de Hidalgo Omar Fayad indicó que el área fue acordonada y se descartó riesgo para la población, pero no confirmó la presencia de víctimas.