Los que llegaron al Congreso por el voto popular dijeron que la gente debía votar por ellos porque eran distintos. Todos, absolutamente todos los legisladores que hoy ocupan un escaño o una curul en ambas cámaras prometieron en campaña que “no se repetirían las malas prácticas del pasado”. Todos mintieron.

Han faltado a su palabra tanto diputados como senadores al hacer todo aquello que criticaron de los “viejos políticos y partidos” a los que -casi siempre- combatieron.

Por esa razón, hoy vemos a decenas de legisladores faltistas que utilizan las justificaciones más inverosímiles para no ser juzgados.

También por esa razón seguimos viendo que el turismo legislativo, el cual fue condenado durante los sexenios pasados, hoy se repite y en muchos casos los excesos hasta han sido superados.

Por esa razón es que diputados y senadores siguen siendo “maiceados” para votar con la nueva mayoría. Y al ser cuestionados por el hecho, se sirven de los mismos argumentos de los “políticos de antes”: es por el bien de la nación.

Es así como, a pesar de que los diputados no sesionaron por casi dos semanas, en el Senado y en San Lázaro se dieron sus vacaciones de semana santa. Los pendientes pueden esperar.

Por otro lado, vemos que la aplanadora de Morena hacer todo tipo de desplantes a la oposición, con el argumento de que deben irse acostumbrando a ser minoría.

La lista de los excesos, trampas e inexperiencia podría ser demasiado larga para esta legislatura. Mientras tanto, lo único cierto es que todos los diputados y senadores engañaron a los electores.

Y es que queda claro que seguiremos viendo comisiones sin beneficio, partidas secretas y todo tipo de bonos para un grupo de legisladores que, en los primeros meses, nos han dejado claro que solo llegaron al Congreso para servir al presidente de la República en turno.

Lo más lamentable es que ante esta situación, los diputados y senadores de oposición poco o casi nada han podido hacer. Siguen siendo vistos por la opinión pública como un grupo de adorno.

En consonancia con el pasmo de los legisladores que no han sabido ser contrapeso, los diputados de Morena han aprovechado para proponer todo tipo de locuras. Si no lo cree, ¿cómo podríamos calificar la propuesta del senador Ricardo Monreal para sumar otros cinco ministros a la Suprema Corte de Justicia de la Nación?

Ya veremos de regreso de las vacaciones en el Congreso, si este tiempo de reflexión sirvió para que, por un lado, los morenistas piensen mejor lo que proponen; y por el otro, ver si la oposición logró armar una estrategia en conjunto capaz de frenar ideas descocadas como la del coordinador del nuevo partido en el poder.