La semana pasada en este espacio dijimos que, con la aprobación de la terna de candidatas a ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), se cumplía un capricho más al ejecutivo, que se había empeñado en imponerlas -vía sus senadores-, a pesar de no contar con la idoneidad para el cargo.

Finalmente, ayer por la tarde, en segunda ronda de votación, con 95 votos a favor fue electa Yasmín Esquivel Mossa como nueva ministra de la SCJN. Es decir, que el capricho terminó por completarse y la protesta ciudadana para rechazar la terna recibió una dolorosa derrota.

Y es que, como seguramente saben, un grupo nutrido de organizaciones de la sociedad civil exigió durante la última semana a los senadores de todos los partidos rechazar la terna, ya que todas las candidatas habían mostrado, de una u otra forma, su nula independencia con el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

Al final, se cumplieron los pronósticos y fue la esposa del contratista favorito del nuevo gobierno, José María Riobóo, quien alcanzó los votos necesarios. Sin embargo, el proceso no fue tan sencillo como lo imaginaron en Palacio Nacional a la hora de conformar la terna.

También la semana pasada aquí le comentamos que la votación para la elección de quien ocuparía el lugar de Margarita Luna Ramos, podría no ser sencilla para Morena y sus aliados, ya que la oposición podría presionar para que el rechazo a la terna se hiciera realidad.

Aunque eso no sucedió, lo cierto es que los senadores morenistas tuvieron que negociar más de una ocasión para que Esquivel Mossa fuera la elegida. Primero, el jueves pasado pospusieron la votación en el pleno, porque no pudieron alcanzar los acuerdos necesarios, lo que los exponía a una derrota bochornosa que no iba gustar nada en Palacio Nacional.

Por esa razón, la votación se llevó a cabo ayer pero, una vez más, las cuentas no le alcanzaron a los morenistas en la primera ronda. Dicen las crónicas que el ambiente entre las organizaciones de la sociedad civil que estaba presente en el Senado era de alegría, ya que pensaron que los opositores estaban camino a anotarse un triunfo importante ante la nueva administración.

Todo iba bien, hasta que a la vuelta del receso en el pleno, las caras largas comenzaron a aparecer entre los casi 20 senadores que, ya se sabía, iban a votar en contra de la terna. Fue en ese momento cuando se supo que la llamada #MinistraContratista iba a ser la ganadora.

Por ahora, el reclamo va directamente contra aquellos senadores que en lo público dijeron que apoyaban el rechazo a las candidatas, pero que en privado alcanzaron quién sabe qué tipo de acuerdos para votar a favor de la propuesta presidencial. A esos legisladores, los que estaba en contra de la terna solo les dijeron: “cometieron un grave error, ustedes saben quiénes son”.

Esto, desde luego, por la secrecía de los votos. Un tema que, más adelante, debemos discutir.

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Siempre habrá riesgos. El presidente quiere (léase, se aferra) a una consulta de revocación de mandato en 2021. Los analistas ven riesgos en esa propuesta que, por supuesto, es aplaudida por las mayorías que piensan que así “se le consulta al pueblo”. Sin embargo, el riesgo es que haya inequidad en las elecciones intermedias, toda vez que el presidente aparecerá en la boleta. En San Lázaro dijeron que la propuesta está lista para ser aprobada. Un capricho más a la lista, ¿o tiene dudas?