El pasado mes de diciembre, la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019, con un recorte de 950 millones de pesos al Instituto Nacional Electoral (INE).

En respuesta, el INE definió discursivamente el recorte presupuestal como un problema en dos vertientes:

Por un lado, el Instituto indicó que lo anterior podría poner en riesgo el cumplimiento de sus funciones. Particularmente, el consejero Ciro Murayama detalló que el INE podría dejar de participar en la instalación de casillas en al menos cinco de las entidades donde se celebrarán elecciones el próximo 2 de julio.

Por otro lado, los consejeros también calificaron el recorte presupuestal como una afectación a la autonomía del Instituto. Al respecto, el consejero presidente, Lorenzo Córdova, informó este martes que el INE ya alista una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia.

En un sentido estricto, la autonomía del INE no está determinada por su presupuesto, sino por la facultad que le otorga la Constitución para regirse mediante normas y órganos propios, ajenos al Estado. Esa facultad sigue intacta.

Sin embargo, el recorte presupuestal sí mina la capacidad del Instituto de cumplir con sus obligaciones, lo cual puede poner en riesgo la certeza sobre las elecciones locales.

Hay que recordar que uno de los elementos centrales de la Reforma Electoral de 2014 —que transformó al IFE en INE— consistió en otorgar al Instituto la facultad de organizar procesos electorales locales. Lo anterior, a fin de evitar posibles intromisiones de los gobiernos estatales, que en muchos casos tenían condicionados a los Organismos Públicos Locales precisamente por la vía del presupuesto.

Ahora resulta que por un recorte presupuestal de 950 millones de pesos —con cargo a la “austeridad republicana”— el INE podría dejar de cumplir las funciones que le otorgó la reforma de 2014. Ello pondría en entredicho las elecciones en seis estados, pues a los cinco que ya estaban contemplados, hay que sumar el caso de Puebla, donde habrán de celebrarse comicios extraordinarios por el fallecimiento de la gobernadora Martha Erika Alonso.

Curiosamente, uno de los afectados por esta situación podría ser Morena, que buscará conseguir la gubernatura de Puebla.

Este martes, el representante de Morena ante el INE, Juan Pablo Cortés, solicitó a los consejeros organizar la elección en la entidad poblana argumentando que “no existen condiciones políticas idóneas” par que los comicios sean organizados por el Instituto Electoral local (IEEP).

Hay que recordar que en julio del año pasado, Morena acusó al IEE de Puebla de ser copartícipe de un supuesto fraude en contra de su candidato, Miguel Barbosa, quien fue derrotado por la hoy fallecida Martha Érika Alonso.

Por lo pronto, el INE ya presentó un plan alternativo para cumplir sus obligaciones utilizando para la organización de los comicios recursos  originalmente destinados al pago de impuestos.

Sin embargo, la petición de Morena para que se organice la elección en Puebla da cuenta la irresponsabilidad del Congreso en la aprobación de los recortes presupuestales al INE.

Austeridad sí. Pero con responsabilidad.