Cuando lo escuché, no supe si reír o llorar.

Ahora resulta que uno de los componentes esenciales de la estrategia de seguridad pública y combate a la delincuencia del Presidente López Obrador es… ¡apelar al dizque poder correctivo y amoroso de las madrecitas mexicanas!

Así como lo leen, por muy estúpido que parezca. Otra puntada del Rey del Populismo. Ahora resulta que la gran inspiración de AMLO para abatir la delincuencia y conseguir la paz en México es el poema Paquito, del gran Salvador Díaz Mirón: “el pobre chiquillo / se postra en la tumba, / y en voz de sollozos / revienta y murmura: / «Mamá, soy Paquito; / no haré travesuras»”.

Durante su aburrida y lentísima conferencia de prensa del pasado 07 de diciembre, mientras anunciaba algunos cambios en relación con la penalización de delitos como el “huachicoleo” (robo de combustible), el Presidente nos sorprendió con una idea por demás guajira en relación con la inseguridad en México.

Lo dijo así: “Y hablaba yo de pedirles a las madrecitas que nos ayuden con sus hijos. Porque las madres son muy buenas, están llenas de sentimiento; las madres quieren mucho a los hijos y nunca una madre va a aceptar que un hijo comete un ilícito”.

El fanático evangélico que llegó a la Presidencia confía en que las madrecitas orienten, regañen y corrijan a sus hijos para evitar que éstos tomen el camino del mal: “Es muy importante hacer conciencia, convencer de que hay que cambiar. Ya estamos en una etapa nueva, distinta”.

Con estas palabras, AMLO pasará a la historia de la imbecilidad humana con una de las mejores estampas. ¡No puede ser que México esté en manos de este zoquete!

Malo, de entrada, que el Presidente de la República se trague el mito de la “maternidad buena y santa”; mito muy latinoamericano, por cierto. Ahora resulta que las madrecitas mexicanas tienen un efectivo poder de seducción sentimental frente a sus hijos lacras o potencialmente delincuentes; un poder que resulta esencial para la política de seguridad del nuevo gobierno.

Parece que el Presidente López ignora que muchas mamás inducen a sus hijos a delinquir o los usan para delinquir ellas mismas. Parece que ignora que muchas madrecitas justifican en todo momento las tropelías de sus hijitos, desde chiquitos, abriéndoles el camino hacia futuros abusos.

Parece que AMLO pasa por alto que muchas de las actitudes antisociales que llegan a asumir los “nenes”, como ésa que la mitología feminista llama “machismo”, se debe en gran medida a que muchas mujeres creen que parieron dioses, reyes, genios, galanes o profetas y, por ello, les enseñan a ser unos patanes desde temprana edad.

Ése es el mentecato que llegó a la Presidencia porque 30 millones de mexicanos votaron por él.

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