Para nadie es un secreto que ser policía en México es sinónimo de corrupción. El problema es que durante años hemos generalizado que los policías son malos y nos hemos olvidado de revisar por qué lo son.

Si bien es cierto que hay algunos casos en que los policías hacen su trabajo de manera excepcional, hay que mencionar que muchos de ellos trabajan más de lo que cobran y otros hacen menos de los que deberían hacer.

Durante años hemos visto que la sociedad está molesta con los policías y los abuelos cuentan que antes los niños soñaban con portar una placa y atrapar ladrones, pero todo ha cambiado. Muchos niños sueñan y piensan que algún día podrán ser “narcos”.

No importa cuánto duré el momento, en promedio 5 años si el crimen organizado los alcanza, ellos quieren ser, quieren pertenecer.

Mire estos datos para que no le cuenten…

  • “El Ponchis”, de 12 años, fue el primer caso en México de nino sicario. Fue reclutado por el crimen y a esa edad ya había matado a 5 personas.
  • Según organismos internacionales, la delincuencia tiene un ejército de al menos 30 mil menores de edad.

  • El narco recluta a menores para ser halcones, sicarios y traficantes, les paga muy bien y la mayoría vive en extrema pobreza.

Lo peor es que parece que a nadie le interesa lo que está pasando con los niños, cada vez hay más desaparecidos, cada vez están más interesados en ser narcos, cada vez menos quieren ser policías.

Y no, no se trata de estigmatizar a los policías, ni de querer que todos los niños sean elementos de seguridad, se trata de entender dónde quedó el interés por hacer las cosas bien y en qué momento el camino fácil se volvió la prioridad.