En 1989, una emocionada María Félix recibía de manos del presidente del PECIME (Periodistas Cinematográficos de México A.C.) el máximo galardón que entrega aquella asociación: la Diosa de Plata. “Una diosa para otra diosa”, decía el representante de los reporteros de cine a una ‘Doña’ que por supuesto no desaprovechó las cámaras y los micrófonos para ejercer el protagonismo que siempre la caracterizaba.


 

Con más de 47 entregas en su historia, las Diosas de Plata fueron en su momento tan o más importantes que los Arieles. Luminarias mexicanas como María Félix, Dolores del Río, Fernando Soler, Katy Jurado, Sara García, Tito Guízar, Silvia Pinal, Mario Moreno Cantinflas, y hasta Salma Hayek han recibido la Diosa de Plata, al igual que personalidades del cine mundial, como Federico Fellini, Marcello Mastroianni, Michelangelo Antonioni, Katharine Hepburn, Luchino Visconti, Pedro Almodóvar y James Cameron.

Pero la austeridad republicana está a punto de terminar con este premio que celebra, difunde y enriquece la cultura cinematográfica de nuestro país. En un comunicado, PECIME informa que, ante las nuevas políticas anunciadas por la Secretaría de Cultura, el apoyo que antes se asignaba para la entrega de estos premios ha desaparecido y eso pone en peligro la continuidad de las Diosas de Plata.

“La ceremonia de Diosas de Plata, a diferencia de otros eventos de cine no es una ceremonia costosa, pues está alejada de todo fin de lucro y se realiza mayormente con recursos de la agrupación. Desafortunadamente los costos de producción se incrementan cada año, rebasando la capacidad económica de la agrupación y poniendo en riesgo su realización”.

En efecto, si de austeridad se trata, la entrega de las Diosas de Plata era probablemente uno de los eventos cinematográficos con menos recursos, al grado que la ceremonia no se transmitía ya por ningún medio, ni siquiera por internet.

En ese sentido, mucha de la comunidad cinematográfica mantenía una opinión adversa sobre estos premios, cuestionando su relevancia y/o trascendencia dado su bajo perfil y el poco mérito que suponía hoy en día ganar la presea.

La posible desaparición de las Diosas de Plata se suma a muchos eventos de talante cultural y cinematográfico como los premios Fénix y muchos más que dejarán de existir por las políticas de nulo apoyo a la cultura en la llamada cuarta transformación.