El fallido gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha puesto en crisis a varias áreas de la gestión pública. Su fanatismo y su ineptitud han desplegado una enorme capacidad de daño. Vaya, que el tipo se obstina en joder a México, sea como sea y, mientras más pronto, mejor.

En este contexto, y desde hace varias semanas, México viene padeciendo las decisiones erráticas y estúpidas del Ganso Cansado de Palacio Nacional con respecto al tema de las becas: para estudiantes, para académicos, para residentes médicos, para creadores culturales, etc.

No podía ser de otro modo: López Obrador se especializa en hacer complicadas las cosas que, en principio, deberían ser sencillas. Todo con tal de fastidiar a sus opositores y de beneficiar a sus huestes electoreras.

Comencemos por lo más elemental: las becas deben otorgarse a la gente talentosa que no cuenta con suficientes recursos económicos para desarrollar su talento… ¡así de simple!

Las becas son para los talentosos jodidos, pues, como dice el título de este artículo. Y la razón es fácil de entender: el mundo está lleno de mucha gente talentosa que, por razones de cuna, no cuenta con la plata suficiente para pagarse los estudios y/o los instrumentos que le son necesarios para desplegar su talento. Y la sociedad cometería un gravísimo error si, por falta de insumos, deja en el desamparo a esa gente con habilidades especiales y bien cotizadas.

Si se apoya a la gente con demostradas aptitudes, no sólo ésta se beneficia: también se beneficia la sociedad, porque las capacidades positivas de los individuos tienden a impactar positivamente a la colectividad.

Queda claro, pues, que prácticamente debe haber una beca para cada residente médico o pasante de servicio social en el área de la salud, así como debe haber una beca para cada estudiante de cualquier nivel educativo que demuestre dos cosas: a) ser muy capaz y b) no tener recursos suficientes.

De aquí la irresponsabilidad de López Obrador de becar a diestra y siniestra, sin mayores exigencias, a matriculados del sistema público de enseñanza de todos los niveles educativos: preescolar, primaria, secundaria, preparatoria y universidad. Ya tenemos los resultados a la vista: muchos escuincles burros y huevones que se declaran “pobres” para tener acceso a dinero público para las botanas y las chelas.

Allí tenemos también esa aberración, esa basura, esa porquería, llamada Programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”…

Becar a chamacos parásitos… ¡para que aprendan a trabajar!

¡Bueno, pero qué poca madre!

¿Con esos escuincles quiere López Obrador “construir el futuro” de México?… ¡Sarta de huevones a quienes no les basta la fuerza impulsora del hambre y de la necesidad cotidiana!

¡Vergüenza debería darles a esos zánganos! Por eso me da gusto que esa basura de programa no esté funcionando como se esperaba.

Concluyamos, pues: becas sólo para los talentosos jodidos…

Facebook: Carlos Arturo Baños Lemoine

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