Es tan vulgar la estrategia –y producto de la más vieja cultura política del PRI–, que algunos gobernadores del PAN y del partido “tricolor” ya no le hacen caso.

Nos referimos al grosero montaje que prepara el personal del Presidente Obrador en cada una de sus giras por los estados, en donde “personal de Palacio Nacional siembra provocadores a sueldo” para insultar y abuchear a gobernadores de las entidades visitadas por el Presidente.

Al principio, el abucheo sacó de balance a algunos gobernadores. Sin embargo, algunos mandatarios estatales del PRI y del PAN han documentado la siembra de provocadores a sueldo y –así lo dicen–, hacemos como que le creemos al presidente, porque él hace como que nos perdona la vida”.

¿De qué se trata?

Resulta que todo aquel que está atento de las giras del Presidente Obrador por los estados, se ha percatado que en aquellas entidades gobernadas por el PRI, PAN, PRD y MC, los gobernadores son abucheados por la multitud, en los eventos en los que participan el mandatario estatal y el Presidente.

¿Pero qué creen?

Que todos los gobernadores ya detectaron que “la avanzada del Presidente” prepara a los provocadores a sueldo  -incluso existen videos de ello–, para los mítines en los que participará el Presidente y el gobernador en turno. Así, a una señal, los acarreados abuchean al mandatario estatal. Luego, el presidente entra en la escena y trata de calmar a los presuntos inconformes y les pide respeto para el gobernador.

En la vieja política mexicana esa estrategia se llama “perdonavidas” y es empleada para engañar bobos que se creen el cuento del abucheo al mandatario, en presencia del Presidente.

Algunos gobernadores le han reclamado al Presidente Obrador en su propia cara, en tanto que otros no le hacen caso. ¿Por qué? Porque “es mejor hacer creer al presidente que nos amedrenta y que le tenemos miedo”.

Al final, el Presidente Obrador hace como que somete a los gobernadores y los mandatarios estatales hacen como que son sometidos y la política sigue su curso; engañar a los idiotas que quieren ser engañados.

El problema, sin embargo, es hasta cuándo veremos esa simulación de la política; a gobernadores que “le dan el avión al presidente para que les autorice los recursos económicos que reclaman” y al Presidente que cree que somete a los gobiernos estatales, para satisfacer su hambre de fama como poderoso rey que todo lo controla.

¡La política bananera!

Se los dije.