Para desgracia de los automovilistas y en general de los conductores de vehículos automotores, en la anterior administración de la Ciudad de México, se estableció en la Capital de la República un sistema de multas de tránsito a través de fotografías y un sistema informático, que parece que resultó un pingüe negocio para las mencionadas autoridades capitalinas y un enojo monumental para los conductores, a tal grado que todos los candidatos y candidatas para ocupar la Jefatura de Gobierno, en la pasada elección,  ofrecieron, en su campaña electoral, acabar con esa exacción, incluyendo la candidata ganadora, Claudia Sheinbaum.

Pero, claro, el prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila, ahora se han inventado un exótico e ininteligible sistema en que subsisten las foto-multas, y que la sanción consiste en puntos malos (como me recuerda mi primaria en el Instituto México, en que nuestras travesuras las sancionaban los maestros bajando “puntos en conducta”) que serán redimidos con “servicios a favor de la comunidad”, que vaya usted a saber lo que significa eso.

La primera impresión que nos llevábamos los habitantes de este valle de lágrimas, llamado México, es que era un sistema muy injusto, pues a los que tenemos placas de CdMx nos podían hacer efectiva la sanción a la hora de verificar, mientras que al resto de los mexicanos y mexicanas ello no era posible, a menos que cometieran la idiotez de verificar en CdMx. Además era común que aparecieran multas por faltas que no se habían cometido, pues el vehículo estaba en otro lugar y las cámaras fotográficas, que supuestamente había consignado los ilícito, generalmente no tienen palabra de honor, ni puede ser interrogadas.

Pero vayamos al fondo del asunto: las violaciones a las normas jurídicas las comenten las personas, no los objetos inanimados, en este caso los vehículos automotores; al tomas una fotografía del ilícito, se consigna al vehículo y su placa de tránsito, ni siquiera se retrata al conductor; en consecuencia, se sancionará al dueño del dicho vehículo, no al que cometió la infracción administrativa y por lo mismo se estará violando el artículo 21 constitucional; y peor aún, se estará violando el artículo 22 de la Constitución que prohíbe tajantemente la imposición de “penas trascendentales” toda vez que la comisión de un acto ilícito –en este caso violar una norma de tránsito- por el chofer de un vehículo, que no es su propietario, el castigo lo tendrá que pagar la persona a cuyo nombre están las placas de Ciudad de México, o sea que la pena por un acto ajeno trasciende a él.

Respetuosamente le quiero sugerir a la señora jefa de Gobierno de CdMx que antes que eche a andar un sistema inconstitucional para represaliar a los infractores de las normas de tránsito en esta capital, consulte un abogado aunque sea huizachero, pero por lo que más quiera, no sigan violando nuestra Constitución.