Usted ya sabe la historia, pero por si no, se la voy a detallar.

Después del temblor del 19 de septiembre, en Tlalpan, el Colegio Rébsamen se cayó y al menos 26 personas -19 niños y 7 adultos-, perdieron la vida.

La dueña se dio a la fuga, Miss Mónica era buscada por las autoridades. Apenas empezó mayo y en medio de la violencia que vive la Ciudad de México, los peores números en secuestro, feminicidio y narcotráfico, la Procuradora capitalina dijo que habría una recompensa de 5 millones por información para detenerla.

Apenas 10 días después se entregó y no sólo eso, pactó.

En la cuarta transformación no se andan con payasadas, cuando Claudia Sheinbaum estaba a punto de lavarse la cara por el caso Rébsamen, cuando trataba de subir un poco la popularidad, cuando trataba de “hacer justicia”, una cortina de humo le opacó la fiesta.

La Contingencia Ambiental se pudo evitar. Sí, como lo lee. De acuerdo con muchos especialistas, el tema ambiental funciona con previsiones de las cuales hay mediciones e instituciones, pero nadie hizo nada.

Sheinbaum estaba tan concentrada en la cortina de humo del Rébsamen, que no se dio cuenta de la cortina de humo real, la que hoy nos tiene en condiciones deplorables. Lo peor, es que justo ese es el campo de la Jefa de Gobierno, pero tardó al menos cuatro días en reaccionar.

A pesar de ser la crítica número en temas ambientales en el gobierno de Miguel Ángel Mancera, Claudia no apareció, muy investigadora, muy científica, pero no es lo mismo ser borracho que cantinero.

Sheinbaum ya se dio cuenta que no es suficiente decir, hay que hacer y en este caso llegaron muy tarde, la cortina de humo la tiene hundida, no se ve -literal-, para cuando vamos a recuperarnos y como ella misma diría:

“Autoridades esperando que Tláloc les ayude. Urge política ambiental en CDMX”, Urge una Jefa de Gobierno, urge que inicie a gobernar, urge que pare la violencia, urge que se ponga las pilas, urge que se atiendan las cortinas de humo, las reales.