Después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador mencionara en una de sus «mañaneras» que la «enfermedad de la corrupción» debe curarse con terapias, el Sistema Nacional Anticorrupción informó que analizarán esta propuesta, e incluso contemplarán apoyarla.

En entrevista para Contrapeso Ciudadano, el Psicólogo Roberto López Guinea, que cuenta con estudios en Psicología Criminal, comentó que sí sería posible «curar» la corrupción por medio de terapias.

  • ¿Hay alguna explicación psicológica para la corrupción?

«Sí existe una explicación psicológica para la corrupción, si lo tomamos como un trastorno por acumulación, es una conducta a veces compulsiva, como el trastorno obsesivo compulsivo, por acumular riqueza y cosas materiales. Cuando esto interfiere con la vida de la persona, a nivel social, familiar, personal, cuando esto le causa problemas, se puede considerar un trastorno. De hecho la corrupción sí sería una forma de acumulación de bienes sin control, y además, implica también el hecho de no ser descubierto, o que a pesar de ser descubierto haya impunidad.»

  • ¿Existe alguna terapia para curar la corrupción?

«Podría haber alguna terapia, pero en este caso la persona tendría que darse cuenta de que eso le está causando problemas. Si siente que no le causa problemas no va a buscar ayuda. Solamente en los casos en los que la persona dice ‘necesito ayuda porque me estoy metiendo en problemas’ podría servir la terapia, pero la mayoría deserta antes de concluir una terapia. Necesita el apoyo de la familia, y probablemente también necesite apoyo psiquiátrico, es decir, un médico que esté atendiéndolo a través de medicamentos, pero es muy difícil».

López Guinea mencionó que lo más importante para estas terapias es que la persona corrupta esté consciente de que lo es, de lo contrario de nada le serviría; «Sí podría ‘curarse’, pero muchas cosas de la corrupción se hacen ‘a las escondidas’, entonces el autoengaño es el posible enemigo», dijo.

«Una de las terapias que más resultados ha dado en los últimos tiempos es la terapia cognitivo-conductual, que a través de que una persona detecte qué tipo de pensamientos o ideas maneja, su comportamiento también podría cambiar, sin cambiar su manera de pensar».

«Si piensa que estas son las reglas del juego y que ‘el que no tranza, no avanza’, va a ser muy difícil cambiar», finalizó.