Ya sabíamos que la Cuarta Transformación es un circo de tres pistas, donde abundan los payasos, los trapecistas, los equilibristas, los ilusionistas, los apaches y los domadores de bestias (claro, bestias incluidas).

Pero, sin duda, una de la principales atracciones de la Transformación de Cuarta es la cirquera Jesusa Rodríguez: ¡ah, la señora nos brinda cada espectáculo! Pero debemos ser sinceros: Jesusa es una digna representante de MORENA. Además de que le encanta decir sandeces, se cree inteligentísima.

Todos la recordamos cuando salió a defender a todas las hembras de todas las especies el Día Internacional de la Mujer, con especial mención de las vacas, las puercas y las burras. Y todos la recordamos exigiendo los mismos derechos para todas las hembras de todas las especies… ¡ah, cabrón!

De inmediato me vino a la mente un mundo distópico jesusano, en donde millones de granjeros serían remitidos a prisión ipso facto, por andar agarrándoles las chiches a las vacas para sacarles la leche del diario consumo: mínimo eso sería “abuso sexual”. Y, por supuesto, contemplé ese mismo mundo lleno de plagas, ya que usar Raid sería considerado “genocidio”. Hitler sería un amateur.

¡Y demos por sentado que hacer chicharrón de puerca equivaldría a “feminicidio especista”, con agravante de tortura e incineración de cadáver! ¡Faltaba más, que imaginación nos sobra!

Luego tuvimos que soportar a Jesusa tirándose un rollo contra el catolicismo, esto durante una irrelevante ceremonia de premiación a favor de María Consuelo Mejía, una abortista que, para llamar la atención a través del escandalito, se dice católica… ¡Ah, una católica abortista, guau! (En realidad, sólo se trata de una feminista teatrera y exhibicionista, como Jesusa, que apela al viejo détournement del movimiento situacionista).

¡Bah, como si no supiéramos que la mitología feminista se está imponiendo hoy en día gracias a la coacción gubernamental, tal como los españoles impusieron el catolicismo!

Reprobar una mitología (catolicismo) desde otra (feminismo) es cosa de chiflados.

¡Y qué tal la ridícula relación que estableció Jesusa entre los tacos de carnitas y su propio obituario político “chairo-indigenista”! ¡Me parece que esa Jesusa se halla muy afectada por la marihuana que, a su decir, no es una droga (al carajo la farmacopea) sino una “planta sagrada”! (Si no la controlas, no la fumes).

¡Qué pena! Pero siempre nos ha quedado claro que, para ganar en el 2018, López Obrador aceptó a quien fuera. La cosa era sumar votos de todos lados. Las consecuencias están a la vista. Para ejemplos, Jesusa.

Para colmo, los peores enemigos de la Cuarta Transformación están en la Cuarta Transformación. Ya llegarán los debates sobre el aborto y la mota, por ejemplo.

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