Aquí lo dijimos en su momento; la guerra que viene será entre el gobierno federal y los gobiernos estatales.

Y es que la única manera que conoce el Presidente Obrador de convencer a sus adversarios “es vencer a sus adversarios”, sea mediante la fuerza, el choque o la guerra.

Y la nueva tragedia que se avecina –como si no bastara el centenar de muertos por la explosión en Hidalgo–, es la paralización de la economía en medio país, a causa de los bloqueos de la CNTE a todo el sistema ferroviario del centro del país.

Pero a pesar de la gravedad del desabasto y la parálisis económica por el bloqueo al sistema ferroviario, lo cierto es que la miopía presidencial es cada vez mayor.

En respuesta a la crisis que tiene paralizados a Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Colima, parte de Veracruz y Nuevo León, el presidente respondió con ocurrencias que nada resuelven y que mucho entorpecen la tranquilidad de ciudadanos y empresarios; motor de la economía.

El problema central se localiza en Michoacán, en donde el brazo represor de Morena y del Presidente Obrador, la CNTE, paralizó el estado, en protesta por la falta del salario magisterial. El paro sería normal, entendible, si no es porque se trata de la CNTE.

Y es que el gobierno estatal dejó de pagar al magisterio, porque el mandatario Silvano Aureoles, rompió desde noviembre pasado el convenio de coordinación educativa entre los gobiernos estatal y federal.

Es decir, que el gobierno de Michoacán decidió que la hacienda estatal no pagaría más al magisterio y que esa responsabilidad pasaría al gobierno federal.

Por tanto, el pago de la nómina magisterial debía ser pagado por el gobierno federal, el de Obrador.

Sin embargo, en respuesta, el Presidente ordenó a sus aliados de la CNTE paralizar Michoacán; su economía y su vida cotidiana.

Se trata, como queda claro, de una venganza que, sin embargo, metió a todos los estados del centro del país o a la mayor crisis económica en décadas.

Y es que al paralizar el sistema ferroviario de puertos como Tamaulipas, Veracruz, Michoacán y Colima, los maestros de la CNTE paralizan toda la actividad comercial, industrial y de exportación de buena parte del país.

Pero la guerra desatada por Obrador contra Michoacán no es nueva. El Presidente instruyó a su partido, Morena, y a sus coordinadores de giras, que a cada estado al que acuda el Presidente, sean haga lo necesario para que sean abucheados los gobernadores opositores.

De esa manera, en eventos en los que interviene el Presidente, han sido abucheados los gobernadores de Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chihuahua, entre otros.

Todo ello sin tomar en cuenta la supuesta lucha contra el huachicol, que se ha centrado en estados opositores, en donde el desabasto llevó a verdaderas confrontaciones entre mandatarios estatales y la federación.

Pero los casos más escandaloso para el desabasto son los de Jalisco, Guanajuato y Nuevo León.

Y la guerra en esas entidades gobernadas por opositores a Morena –Jalisco por Movimiento Ciudadano, Guanajuato por el PAN y Nuevo León por un independiente–, puede llevar al clímax a una crisis que enfrentará a los tres órdenes de gobierno.

Y, por paradójico que parezca, de nueva cuenta asistimos a causales de violación Constitucional, en el caso de la guerra de AMLO con los gobiernos estatales.

¿Y eso a quien le importa…? A nadie.

Se los dije.