México. El exgobernador de Veracruz, Javier Duarte indicó que se siente satisfecho y no se arrepiente de nada de lo que hizo en el estado, pues ninguna de las acusaciones en su contra son ciertas, pues el fue un chivo expiatorio de un «gobierno corrupto y frívolo» que se lavó la cara.

Agregó que las pruebas sobre empresas fantasma, los estados de cuenta, las transferencias bancarias, los testimonios de los funcionarios de los bancos, todo fue declarado ilícito por un juez federal.

De acuerdo con una entrevista que ofreció al Diario de Xalapa, indicó que pidieron su colaboración para una transición tersa y tranquila, por lo que él tendría que pedir una licencia para separarse del cargo, misma que él hizo, incluso le ofrecieron dar una entrevista para Televisa y explicar la situación.

Agregó que luego de que el Congreso autorizó su licencia, «moles, la orden de aprehensión contra mi y siguió todo el rollo que usted ya sabe, la persecución que hicieron, una cacería brutal. Y cuando me viste, no me gustó, ni apreté por la parte más valiosa, más sensible para los padres de la familia y así se armó todo el mero mensaje que ya conoces«.

Indicó que la idea era que el presidente Enrique Peña Nieto llamara la atención con el escándalo de un gobernador perteneciente a uno de los estados más importantes en México, para tener un «pagador» por escándalos de varios tipos que se gestaron en ese sexenio.

NGF