El montaje fue armado por Televisa, con la complacencia de Carlos Loret, desde aquellos años conductor estelar de las barras noticiosas de la televisora de los Azcárraga.

El montaje consistió en la recreación de la captura de una banda de secuestradores –Los Zodiaco–, en la que participaba una ambiciosa e inmoral ciudadana francesa que sólo buscaba dinero.

El montaje se presentó en el noticiero matutino estelar, como si se tratara de un gran golpe –que lo fue–, de la entonces naciente secretaría de Seguridad Pública, a cargo de Genaro García Luna.

La captura y detención de los secuestradores había existido, pero lo que muchos vieron en la televisión fue una recreación, preparada y consentida por la televisora, justo para hacer creer que Televisa había estado en el lugar y el momento justos de la detención.

Y, como seguro recuerdan, el montaje fue el punto de partida para que las jaurías babeantes del “lopezobradorismo” –entonces afiliadas al PRD–, iniciaran una de las más feroces campaña de descrédito contra el gobierno de Felipe Calderón, a quien alucinaban los fanáticos de AMLO, por “cometer el pecado!” de derrotar al tabasqueño.

Resulta que una banda de secuestradores –encabezados por la familia Vallarta, cuyo cabecilla era novio de la ciudadana francesa Florence Cassez–, fue descubierta, detenida y sus integrantes enviados a prisión.

Pero hete aquí que “los genios” de Televisa decidieron convertir la historia en vistoso manjar televisivo y entonces negociaron con “los genios” mediáticos de García Luna recrear la detención; para que Televisa se llevara la exclusiva, con audio y video.

Sin embargo, no faltó “un soplón que dio el pitazo” y entonces se cayó el teatro y los malquerientes profesionales del presidente Calderón cobraron venganza.

Con toda razón inició una campaña mediática para denunciar el montaje hasta que, gracias a la violación del debido proceso, la secuestradora Florence Cassez fue liberada y regresada a su país.

Más aún, el reportero de Televisa que sólo cumplió lo que le ordenaron sus jefes, recibió un mayor castigo –el descrédito y el despido–, que la propia secuestradora.

Y vale el ejercicio memorioso porque hoy asistimos a otro grosero montaje –déjà vu y reedición de la historia–, sólo que en esta ocasión estuvo a cargo de la señora Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la CDMX y de la Procuraduría de Justicia de la CDMX, a cargo que la señora Ernestina Godoy.

Es decir, dos mujeres tramposas y poderosas que, sin pudor alguno, engañan a los ciudadanos para dizque ganar popularidad.

¿De qué estamos hablando?

Casi nada, como saben –y como lo dijimos aquí el pasado lunes–, se confirmó que la supuesta detención de la directora y propietaria del Colegio Rébsamen, Mónica García Villegas, no fue una detención sino una entrega pactada.

Lo más cuestionable es que a pesar de que todos sabían que mentían las señoras Sheinbaum y Godoy, de manera oficial insistieron en que la fugitiva había sido detenida en un operativo policiaco.

Al final de cuentas se probó –como aquí lo dijimos–, que la directora del Rébsamen pactó su entrega a cambio de que un familiar recibiera los 5 millones de recompensa.

Pero no fue todo. A Mónica García Villegas le prometieron pocos años de prisión y, con ello, la jefa de gobierno quedaría exonerada de uno de los mayores escándalos que la persiguen y que le puede costar un tropiezo en sus ambiciones presidenciales; la muerte de 19 niños del Colegio Rébsamen.

Es decir, Claudia Sheinbaum engaña a los ciudadanos y hace justicia a modo, para resultar exonerada.

Sin embargo, los grandes ausentes son los severos críticos del montaje de García Luna. ¿Dónde están los lopistas que por años cuestionaron el montaje que llevó a prisión a Florence Cassez?

¿Ya olvidaron la ardoroso preocupación por el engaño oficial y la burla a los ciudadanos? ¿O será que cuando los lopistas de Morena engañan, entonces el engaño debe ser aplaudido?

Doble moral de Morena.

Se los dije.