El presidente Andrés Manuel López Obrador gusta de simplificar las posturas políticas en una dicotomía entre “liberales” y “conservadores”, englobando en la segunda categoría a todos aquellos que se oponen a su proyecto.

Sin embargo, son reiteradas las ocasiones en que quienes actúan como conservadores son más bien sus correligionarios.

El caso más reciente de suscitó este miércoles, cuando Miguel Ángel Navarro Quintero y Américo Villarreal, dos integrantes morenistas de la Comisión de Salud del Senado organizaron un foro al que asistieron organizaciones ultraconservadoras como Vida para Nacer, la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano y la fundación estadounidense National Right to Life.

Además, participaron –a invitación de los morenistas– la conferencista pro-vida de nacionalidad estadounidense, Patricia Sandoval y el presidente del Subcomité Global de Salud del Congreso norteamericano, Christopher Smith, integrante del Partido Republicano y reconocido cabildero en contra del aborto.

Como era de esperarse, los ponentes expresaron posturas retrógradas a favor de la vida “desde la concepción”, en contra del aborto, del uso de anticonceptivos, de la educación sexual y de la eutanasia. El machismo y la homofobia también hicieron acto de presencia.

Lo anterior causó la molestia de otras integrantes de la comisión como la senadora Patricia Mercado de Movimiento Ciudadano y Martha Lucía “Malú” Micher de Morena, quien reclamó a sus compañeros haber organizado el foro a nombrela comisión sin contar con el permiso de todos los integrantes.

Micher dijo abiertamente a Navarro y Villarreal que no está de acuerdo con ninguna de las ideas expresadas en el foro; ideas que además son contrarias a la ideología de Morena.

Sin embargo, lo cierto es que la disputa entre Navarro y Villarreal por un lado, y Micher por el otro, es sintomática de la pugna que existe en el partido gobernante entre grupos de izquierda y de ultraderecha.

Es innegable que en Morena hay activistas como la propia Micher que promueven la equidad de género, el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y los derechos de la comunidad LGBTTTI, cómo el matrimonio igualitario y la adopción homoparental.

No obstante, también existe un bloque quasi-yunquista integrado por sus aliados del PES y ex panistas que se oponen abiertamente a las causas progresistas.

Lo de Navarro y Villarreal no es una postura aislada, ni en Morena ni en el círculo cercano de Andrés Manuel López Obrador.

En el evento con los ultraconservadores también estuvo presente Agustín Ortiz Pinchetti, encargado de redactar la Constitución Moral propuesta por AMLO.

En su intervención, Ortiz Pinchetti describió al presidente como “un católico practicante, respetuoso de las distintas formas de pensar”. Y agregó: “nuestra moral es una moral cristiana que se puede manifestar y expresar en conceptos éticos”.

Con esa descripción, y con un nulo impulso a temas como la despenalización del aborto o el matrimonio igualitario, AMLO es, de hecho, una de la figuras más conservadoras de su propio partido.