No, lo sorprendente no es el informe de 100 días que encabezó el presidente, con pompa y circunstancia; lo que no sabe es que ya nos acostumbró al circo.

Tampoco importaron las mentiras y los pastelazos del circo, a las que también nos acostumbró el nuevo gobierno, luego de más de 200 días de gestión. Y, no, no nos equivocamos.

Recordemos que Obrador gobierna de manera legal e ilegal, desde el 2 de julio, cuando asumió la victoria aplastante de la contienda presidencial de 2018.

No, lo llamativo, sorprendente y –sobre todo–, preocupante es la parodia que el propio presidente mexicano ofreció –en cadena nacional–, de sí mismo; parodia de un “gobierno chiquito”, de utilería, emparentado con el “Rey Bichi”.

Pero más preocupante que la parodia que hizo Obrador del propio presidente Obrador es que los empresarios más encumbrados del país, los más acaudalados, “los machuchones” y otrora “mafiosos del poder”, acudieron a la parodia cual alegre comparsa de la “opera bufa” del poder.

Sí, por penoso que resulte –y resultó de pena ajena–, ninguno de los asistentes a la parodia que montó López Obrador sobre el mismo presidente, fue capaz de recordar aquella imagen del derrotado Obrador enfundado en la banda presidencial, en un templete en el Zócalo capitalino, protestando como “presidente legítimo”.

¡Andrés y la parodia del presidente Obrador! Eso vimos ayer y eso volvimos a ver hoy.

¿Ese es el presidente que reclama México; que exige un país con tantas carencias y tantos atrasos; esa parodia es la respuesta de un presidente serio que promete llevarnos al primer mundo, al paraíso del nuevo siglo?

Lo cierto es que el de ayer fue el “informe legítimo”, de los primeros cíen días, igual a la “Opera Bufa” de 2006 cuando parodió la toma de posesión del “presidente legítimo”.

¿Qué ha cambiado del “presidente legitimo” de 2006 y del “informe legítimo” de los primeros 100 días?

La historia colocará los dos eventos en el mismo nivel de esquizofrenia del poder, pero la realidad se burlará del primer caso y cobrará caro el segundo.

¿Por qué?

Porque hoy los la parodia es un espejo del poder real; el Presidente del “informe chiquito” es el poder real, capaz de perseguir a los críticos, como lo hizo con Reforma y capaz de llevar al país a la destrucción total, como de manera total destruyó el NAIM.

Por eso preguntamos.

¿Por qué acudieron a la parodia de AMLO los empresarios más importantes del país? ¿Por qué esos genios de la empresa y las finanzas se prestaron a la farsa de la política y el poder? ¿Por qué nadie se atreve a negarse a ser parte de la utilería de un poder de utilería?

¿Por qué al ser entrevistados, desde Carlos Slim, hasta el más modesto de los asistentes, de desvivió en elogios a una farsa que para muchos significó –en su intimidad–, la mayor burla de la historia?

Pero si lo anterior es la forma, lo que sigue es el fondo.

¿Quién de los empresarios, políticos, periodistas, intelectuales y aplaudidores del “informe chiquito” fue capaz de cuestionar las mentiras dichas por el presidente Obrador?

¿De verdad hay creación de empleos, crecimiento económico; de verdad la economía está estable y de verdad Obrador ha cumplido sus promesas del otro circo llamado “toma de protesta”?

¿Cuándo veremos a los otros “machuchones” reconocer que el “informe chiquito” fue una mentada de madre, una patada en los bajos de los ciudadanos?

¡Ese es el México de utilería que vivimos, a cien días!

Se los dije.