El Jurado de Nueva York, EU, declaró culpable a Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, “el Chapo”, y deberá enfrentar cadena perpetua.

La Fiscalía estadounidense atribuyó al Chapo diez cargos delictivos, incluyendo el tráfico de drogas -más de 200 toneladas de cocaína hacia EU en 20 años, entre otras drogas-, y la conspiración en acciones de violencia criminal en contra de sus enemigos y asociados.

La Defensa del Chapo si bien ha aceptado el veredicto señaló durante el juicio que los testigos de cargo hicieron del Chapo un chivo expiatorio de los propios crímenes y afirmó que el verdadero líder del Cartel de Sinaloa es Ismael “el Mayo” Zambada y no el Chapo, la Fiscalía contrargumentó que eran socios; ha dicho que apelará para que se revise la sentencia.
El denominado Juicio del Siglo constó de un jurado de 12 personas, 8 mujeres y 4 hombres; con 56 testigos de la Fiscalía y uno de la Defensa; más de 200 horas de testimonios y más de 30 horas de deliberación.

La cadena perpetua, como sentencia formal y final, será dada a conocer el próximo 25 de junio.

El Chapo fue extraditado a EU en 2017, durante el gobierno del presidente Peña. Previamente había escapado en dos ocasiones de las cárceles de máxima seguridad en México.

Durante el juicio, fueron colocados de manera indirecta, en el banquillo de los acusados, algunas autoridades de México, EU y Latinoamérica, sin que mediara evidencia alguna de supuestos sobornos, así como de las diversas actividades para realizar el traslado de drogas hacia EU.

Los múltiples testimonios dan cuenta del mapa geodelincuencial y de las relaciones perversas entre los delincuentes, la sociedad y los gobiernos. Las negociaciones, los sobornos, el lavado de dinero, la movilización de drogas, los túneles, aviones, trenes, buques y autobuses, las batallas internas por las plazas y las rutas, así como el alto número de elementos que participan en la narcodelincuencia forman parte de las narrativas que habrán de surgir en todos los medios de comunicación y redes sociales.
Este juicio posiciona en el imaginario social de Mexico y otras partes del mundo, la leyenda exitosa del Chapo y de otros narcodelincuentes, también propicia cierta justicia y descanso, no necesariamente reparación del daño, en los familiares de las víctimas producto de la diversidad delincuencial.

En México las repercusiones están en función del discurso presidencial, de que la guerra contra las drogas ha terminado, que ya no hay narcos como objetivos de seguridad y una posible amnistía que perdone y olvide. En vísperas de que se apruebe la Guardia Nacional y un nuevo modelo policial para atender la inseguridad, provocada supuestamente por la corrupción e impunidad del pasado, habremos de repensar el discurso político y la estrategia de seguridad; por lo pronto, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, de 61 años, ha sido condenado a cadena perpetua en un juicio que inició el 5 de noviembre del año pasado en EU, en la Corte Federal de Brooklin.