Ya sabemos que Andrés Manuel López Obrador es un político imbécil e irresponsable que, gracias a 30 millones de retrasados mentales o cándidos utopistas, ocupa actualmente la Presidencia de México.

En la semana que concluye, y en medio de la crisis migrante, López Obrador se aventó otra de sus perlas demagógicas y evangélicas: dijo que donde come uno, come un millón… ¡Carajo, cuánta estulticia!

¡Qué gran error el de 30 millones de mexicanos que lo colocaron en la Presidencia de la República! ¡Por piedad!

En una de sus homilías de la semana que concluye, el fanático evangélico dijo lo siguiente: “Lo dije ayer y lo repito, donde come uno comen 10, 100 y un millón”. Allí está el registro, para la historia de la infamia y de la estupidez en México.

El Ganso Cansado de Palacio Nacional sin duda que tenía en la mente el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y de los peces. Pero nada, en el mundo real se trata del dinero que tendremos que aportar los mexicanos para cubrir las muchas necesidades de los migrantes ilegales centroamericanos que, como Juan por su casa, entran y entran y entran por la frontera sur de México con la intención de llegar a Gabacholandia.

Obvio, sus cortesanos eunucos (“intelectuales orgánicos”) nada objetaron al respecto, menos aún sus huestes hambreadas y parasitarias. ¡Qué les queda más que aplaudir a su Caudillo entreguista, cual si fuesen focas drogadas de acuario barato!

López Obrador no tiene sentido alguno de la realidad. Dada su pésima formación académica, AMLO ignora o soslaya un principio básico de la economía moderna: los recursos son escasos, los recursos son limitados.

No alcanza para todo, pues, menos cuando mucha gente incurre en comportamientos idiotas, en conductas irracionales: no es racional ponerse a tener escuincles cuando ni siquiera se tiene pan para uno mismo. Los migrantes llegan a México cargando con un sinfín de conductas irracionales, y el irresponsable de López Obrador pretende que los contribuyentes mexicanos paguemos los costos de las conductas irracionales de los migrantes centroamericanos.

López Obrador es un insecto infeliz que se siente con autoridad moral para hacernos pagar sus caprichos “humanitarios”: se siente muy “caritativo”… ¡con dinero ajeno! Así cualquiera. Ya lo ha dicho el economista libertario argentino Javier Milei: “Con el culo ajeno somos todos putos”.

Pero no, señor Presidente López Obrador. Mucha gente muere de hambre todos los días a lo largo de todo el mundo, aunque pululen los políticos idiotas bien intencionados como usted.

Cada nación debe hacerse cargo de su población: principio elemental de la Teoría del Estado Moderno. Y si, por circunstancias aciagas, un Estado nacional necesita apoyo de otro Estado nacional, esta ayuda debe quedar condicionada a lo que disponga el Estado huésped.

Simple, muy simple… ¡Lo demás es basura demagógica!

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